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viernes, 30 de marzo de 2007

MALVINAS : ORGULLO Y TRISTEZA

Sr.Director:
Nuestros abuelos ( aquellos que habian participado en la guerra mundial y la Civil Española)nos decían, ante nuestra euforia en Plaza de Mayo, por la gesta del 2 de abril, "No confundan un litigio armado, con un partido de fútbol ".
No nos importó,sentiamos una suma de ideas bullir en nuestras mentes y en los corazones:
-Que no en vano habiamos vivido el culto de la soberanía.
-Que tenemos vocación, alma y agallas de potencia.
-Que unidos, los argentinos podiamos intentar asumirnos como Nación.
-Que eramos capaces de mirar cara a cara, a los poderosos del Mundo.
-Que el pueblo no queria a los teóricos o filósofos del país chico.
-Que habíamos asumido nuestro deber histórico.
-Que por algo somos los primogénitos de la libertad en América.
-Que primero está la Patria, por sobre intereses políticos o personales.
-Que no somos campo de pastoreo para intereses ajenos.
-Que terminaba la inútil retórica americanista.
-Que los pueblos hermanos nos tendian sus brazos.
-Que teniamos el punto de reencuentro de todos los Argentinos.La firme desición de no ser colonia, de mirar de frente a los poderosos, que el panamericanismo era una falacia para EE.UU y que la capacidad nacional no se subordina a beneficios de nadie.
La fe del pueblo,la sangre de nuestros soldados ( cuyos nombres olvidó la memoria colectiva), nuestras fragatas, nuestros Pucará,nuestros tanques,nuestros héroes, nos devolvian el orgullo.
Hoy,con fuerzas armadas sin poder,con funcionarios desconocedores de la defensa Nacional,sin política exterior definida, en un mundo que nos presta más atención por la internación de Maradona,que nos considera poco creibles; se agiganta el grito:Gloria a nuestros Muertos en Malvinas!!!,Gloria a nuestros Veteranos!!!, están en nuestro corazones y les debemos el mayor de los homenajes: El recuerdo y el haber hecho que nos sintieramos, una Nación JUSTA, LIBRE Y SOBERANA.
Saludos.------------
Lic.Francisco Scolaro

miércoles, 21 de marzo de 2007

NUESTROS MUERTOS EN MALVINAS

Sr. Director:

Dada la cercanía del Aniversario de MALVINAS, me permito detallarle un comentario: "Nadie cuida a los muertos en Malvinas".
Jorge Lanata viajó a las Malvinas para contar, desde el próximo domingo, qué pasa en las islas hoy, cómo viven los argentinos radicados en Puerto Argentino y qué piensan los kelpers del conflicto que estalló hace 25 años (perfil-tna).
Además, prepara un especial que se editará en DVD y saldrá a la venta con la edición de PERFIL del 1 de abril. Pero apenas comenzó su investigación el periodista llegó al cementerio de Darwin donde están enterrados los soldados argentinos caídos en la guerra y se encontró con un panorama desolador: tumbas abandonadas, cruces en malas condiciones y el Estado argentino ausente.
Jorge Lanata: Desde el sábado a la tarde que me pregunto donde está Puerto Argentino. ¿Donde está Puerto Argentino? Escribo estas líneas en Stanley, la capital de una colonia británica en la que hay que pagar doscientas libras de multa por tirar una lata a la calle, una ciudad en la que nada hace ruido y donde conviven, hace veinticinco años, dos mil soldados con dos mil quinientos habitantes: lo que cualquiera llamaría un lugar seguro. Aquí no está Puerto Argentino; esta es la réplica exacta de Truman Show, habitada por británicos que sobreactúan su anglicanismo y por kelpers –no debo llamarlos asi, lo odian, se dicen a sí mismos “islanders”– que aclaran apenas se los conoce sus generaciones en las islas: muchas de estas familias están aquí desde 1840.
“Welcome to the Falkland Islands” dice el letrero que se levanta en la entrada del muelle y las señoras gordas que bajan excitadas de los cruceros se tiran encima de dos islanders disfrazados de pingünos para sacarse una instantánea. Ellas no llegan a Puerto Argentino, y a veces –porque el crucero ya zarpa o porque simplemente se olvidaron- le sacan fotos al documental de pingüinos que se exhibe en una pantalla de plasma, a la entrada del Jetty Center: mejor llevar a casa un pingüino catódico que ningún pingüino.
Recién el miércoles encontré Puerto Argentino: está a casi dos horas de Stanley, mucho después de la base militar y en dirección a la Nada, por un camino de ripio resbaladizo, lleno de piedras filosas y grises, cruzando unos montes tímidos que apenas se elevan del piso. Nuestra camioneta es el único auto en toda la ruta y un helicóptero, después de más de una hora de camino, nos despertó de aquella sensación de fin del mundo. Después Nada otra vez. Piedras, ovejas torpes que asomaban en el camino y, de pronto, inmensos círculos de pasto y tierra quemada. Primero uno, luego decenas; irregulares, negros, a los costados del camino. Bombardeos, dice alguien en el auto, como si hiciera falta aclararlo.
El camino se divide y una señal improvisada dice en letras blancas sobre una madera torcida: “Argentine Cemetery”. Comenzamos a bajar la loma hacia el cementerio; desde allí se alcanza a ver el poblado de Darwin: son sólo cinco o seis casas inglesas de dos plantas y una granja. Fue entonces cuando vi, por primera vez, Puerto Argentino.
Known unto god (solo conocido por dios). En la página 3 del semanario Pengüin News (la única fuente informativa de la islas)del 23 de febrero, perdida debajo de la noticia sobre un recital de caridad de las gemelas Goss y una aclaración de la compañía de teléfonos sobre los viejos códigos de acceso internacional, apareció un suelto sobre el cementerio argentino. “Fue cuestionada la decisión del gobierno de pagar el mantenimiento del cementerio argentino de Darwin –dice el artículo–. La Consejera Robertson afirmó que ha tratado en vano de comunicarse con la Comisión Argentina de Familiares, sin recibir ninguna respuesta. Ella afirmó que, siendo el corriente el año del aniversario, es esencial reparar y redecorar el cementerio, y (ante la ausencia de los argentinos), es el gobierno local quien debe asumir la responsabilidad”.
La del abandono, entonces, comenzaba a ser una historia argentina.
Según recuerda Federico Lorenz en su libro “Las guerras por Malvinas”, en noviembre de 1982 el gobierno británico presentó una nota a su par argentino explicando que en los recientes campos de batalla aun quedaban cuerpos insepultos que el verano austral estaba dejando al descubierto. La nota preguntaba qué quería hacer el Estado argentino con ellos. El gobierno militar recién respondió en enero siguiente autorizando el entierro de sus soldados caídos pero “reservándose el derecho de decidir, cuando sea adecuado, acerca del traslado de los restos de los soldados argentinos desde esa parte de su territorio al continente”. Los ingleses decidieron entonces designar una comisión para trasladar los cuerpos a Puerto Darwin. La prensa de entonces señaló la preocupación del general David Thorne por presionar al gobierno argentino para que se encargase del tema ya que de otro modo seria él quien, cumpliendo su deber como soldado, debería hacerlo. Finalmente, a fines de 1982, el gobierno argentino declaró oficialmente muertos a los desaparecidos en la guerra. “La mayoría de los argentinos –señala Lorenz– fueron sepultados sin identificar, bajo cruces que simplemente indican “Known unto God”. El grueso de los tripulantes fallecidos en el hundimiento del crucero General Belgrano, por otra parte, jamás fueron recuperados”.
No existe hoy, veinticinco años después, una cifra consolidada de muertos argentinos en Malvinas: en “La Trama Secreta”, el clásico del género escrito por Cardozo, Kirchbaum y Van der Kooy, se menciona a 750 muertos, la BBC informó sobre 655 y otras estimaciones hablan de 694. En marzo de 1991 los familiares de los caídos realizaron su primer viaje a las islas bajo el auspicio de la Cruz Roja. Llegaron al aeropuerto militar de Mount Pleasant en un Jumbo de Aerolíneas que debió borrar la palabra “argentinas” de su fuselaje y visitaron en Darwin las 235 cruces blancas de madera de cedro talladas por un carpintero inglés. Los familiares eran 354, y las tumbas identificadas solo 125, el resto eran soldados “Sólo conocidos por Dios”.
El 14 de julio de 1999 se firmó una declaración, “bajo el paraguas de la soberanía”, en la que se establece que se construirá un monumento en Darwin en memoria de los caídos en combate. Finalmente el cementerio se construyó en 2004, mediante una donación de Eduardo Eurnekian (que, según se dijo oficialmente, fue cercana al millón de dólares), quien le fue presentado a los familiares de los caídos por el entonces embajador inglés, Robin Cristopher. La Comisión de Familiares viajó entonces con el apoyo económico de la Chancillería para fiscalizar la finalización de la obra.
“Desde que se construyó, nadie más se ocupó del cementerio argentino”, dijo a PERFIL el Consejero Legislativo de las islas, Mike Summers. Summers aseguró que “tampoco trajeron la Virgen de Luján que iban a poner, de modo que hay todavía un agujero esperando la Virgen que nunca apareció”. Uno de los paneles de mármol que encuadra el cementerio está, en efecto, vacío: hay quienes afirman que iba a ponerse allí una bandera argentina, lo que fue prohibido por los británicos. La alternativa de llevar allí a la Virgen de Luján también presenta su dificultad: el manto de la Virgen es celeste y blanco. Mientras el gobierno de las Falklands se apresta a financiar el mantenimiento, trascendió que contratarían a un empleado local de Goose Green (está a menos de dos kilómetros del lugar)o a Sebastián Socodo, un argentino residente en Stanley que se ofreció a hacer el trabajo. “Yo estuve ahí cuando se hicieron los pozos para las cruces nuevas –recordó Socodo ante PERFIL–, yo hice casi doscientos de esos pozos… Es una lástima que ahora esté tan arruinado. Al cementerio antes lo cuidaban los militares ingleses. Ellos iban y cortaban el pasto y lo mantenían limpio. No sé si financiados por el gobierno o no, pero si sé que los de la base militar eran los que se encargaban”. Sobre el cierre de esta edición llegó a este equipo un comunicado firmado por Eduardo Eurnekian brindando una versión curiosa de los hechos: según el titular de Aeropuertos 2000, “nos comprometimos con los familiares a hacer el mantenimiento del cementerio a nuestro cargo. Hace treinta días se firmó un contrato por cuatro años con una persona de las islas que va a hacerse cargo de dicho mantenimiento”. El comunicado es, por lo menos, inexacto: desde la inauguración del cementerio de Darwin donado por Eurnekian, esto es desde hace más de dos años, nadie se ha ocupado jamás de mantenerlo, lo que explica su actual estado de abandono. Por otra parte Sebastián Socodo, a quien entrevistamos, reconoció haber recibido una solicitud de presupuesto de los familiares, que contestó calculando el trabajo en 4 mil libras anuales, y hace tres semanas que no obtiene respuesta alguna, lo que explica que se haya presentado ahora como posible proveedor del gobierno británico de las islas para hacer las refacciones.
Fuentes de la Chancillería consultadas en Buenos Aires alegaron desconocer que las autoridades de las islas se hubieran ocupado alguna vez del cementerio argentino. “No hay ninguna constancia de eso en la Chancillería”, dijeron. “De hecho, eso no les corresponde, y es la primera vez que lo escuchamos”.
La información de la chancillería sobre las islas parece escasa: los funcionarios se niegan a viajar porque, de permitir que les sellaran el pasaporte estarían reconociendo la situación de hecho, por lo mismo que desalientan los viajes de ciudadanos particulares. De modo que la situación, por así decirlo es…diplomática: desconocen una situación de hecho en la que sin embargo influyen financiando los viajes de los familiares. Consultados los hombres de la diplomacia por quienes podrían financiar las obras ya que no es, según ellos, asunto del Estado, sugirieron la búsqueda de donaciones particulares.
¿Donde están enterrados los soldados británicos? En Inglaterra, junto a sus familiares. A excepción de diez de ellos cuyos parientes decidieron enterrarlos en Stanley.
“Estuve en el cementerio anterior y en el nuevo”, relató a PERFIL el ex comandante de la Royal Marine, Gary Clement. “Personalmente, creo que el anterior era mucho mejor, es una vergüenza lo que han hecho. Yo fui muchas veces al anterior y recuerdo que las familias habían dejado rosarios, flores y fotos en todas las tumbas. Era un lugar especial. En cambio ahora no hay nada, te hace sentir como si estuvieran abandonados. Como soldado británico, no me gustaría estar enterrado ahí de esa manera. Es una vergüenza para la Argentina”.
En Darwin está Puerto Argentino: hay cruces despintadas, y bosta de oveja entre las tumbas, y un viento que nunca termina de soplar.
Al leer esta nota me llené de INDIGNACION Y VERGÜENZA. Esta gente ha dado la vida por su Patria y ahora están Olvidados por su Gobierno y sus familiares. Es muy triste pero es una realidad. Por lo menos quedamos gente para recordarlos y Honrarlos como lo que son .... HEROES DE NUESTRA PATRIA!!!!!!!!! Claudio Ronchi - VGM -

Saludos

lunes, 19 de marzo de 2007

24 de marzo: Día Nacional del Nunca Más

Tomando la definición que da la Real Academia Española, memoria es la capacidad de recordar algo vivido o aprendido. Manejándonos en los parámetros que nos da esta definición no queda bien en claro qué es lo que buscaba el presidente Néstor Kirchner cuando propuso declarar el 24 de marzo como el Día Nacional de la Memoria.
¿Qué recordar?, ¿lo vivido aquel 24 de marzo? ¿por quiénes?. Porque aquel día no fue igual para todos. No lo vivieron de la misma manera los subversivos, ni los militares, ni los peronistas ni el ciudadano común de aquellos tiempos. Por otro lado, para quienes eran pequeños o aún no habían nacido en 1976, resulta imposible recordar algo que no se ha vivido. Entonces nos proponen guiarnos por lo aprendido en la escuela, información totalmente parcializada, sacada de contexto y con un perfil ideológico que espanta al que lo lee apenas lo toma en sus manos. ¿Aprender qué?. En las condiciones en las que se encuentra la Escuela Media de hoy es muy difícil decir que se aprende algo, y más difícil es decir que los alumnos egresan con el conocimiento cabal de procesos históricos como lo que fue la dictadura instaurada en nuestro país desde 1976.
En estas condiciones es imposible hablar de memoria. La información que circula tanto por los medios como por los establecimientos educativos no alcanza a cubrir un centésimo de lo que aquellos días fueron en realidad. Pero al ciudadano común de hoy eso no le interesa, le cayó de arriba un nuevo feriado y es motivo para celebrar el tener un día para salir a pasear o descansar de la rutina.
Señor presidente: la memoria que los argentinos necesitamos no se construye decretando un feriado ni difundiendo con su criterio información parcializada que no acerca a lo que realmente sucedió en los oscuros años que sucedieron a 1976. La memoria se construye apoyando la investigación de los historiadores y los universitarios; la memoria se construye fomentando el debate y la libre publicación de escritos que manifiesten un abanico de opiniones y no sólo una parte; la memoria se construye con una educación de calidad brindada a personas con capacidad psico-física para el estudio – de más está decir que un pueblo bruto no va a tener memoria y mucho menos uno que además de bruto está desnutrido -; la memoria se construye desde la libre expresión de la prensa y los medios de comunicación que hoy se encuentran bajo su sutil puño.
Antes de llamar a esta conmemoración Día de la Memoria debería recordarse las palabras de Julio César Strassera, fiscal acusador del Juicio a las Juntas Militares que se llevó a cabo en 1985: Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: 'Nunca más".
En lugar de Día de la Memoria – una denominación que da una idea de reflexión y debate sobre lo “vivido y aprendido” – deberíamos hablar de Día del Nunca Más – apuntando con esto a una reflexión y concientización de qué necesitamos los argentinos para que lo sucedido aquellos oscuros años no vuelva a ocurrir “nunca más”-.
Desviemos nuestra mirada al pasado pero no para criticarlo y cuestionarlo. Construyamos mirando aquel pasado un nuevo presente y un promisorio futuro en base al Nunca Más: nunca más una guerra entre hermanos argentinos; nunca más muertes, torturas y violencia por cuestiones ideológicas y políticas; nunca más un país sumido en las tinieblas del miedo, la corrupción y la mentira; nunca más una sociedad engañada, debilitada y desvinculada de la realidad; nunca más una generación de argentinos con ideales arruinada por una doctrina de seguridad extranjera; nunca más centros clandestinos de detención, desaparecidos y fosas comunes; nunca más una toma de poder de las Fuerzas Armadas en nombre de la República; nunca más un pasado que nos atormente, genere divisiones y no nos permita construir nuestro presente y nuestro futuro.
Señor presidente: “Nunca Más”.

sábado, 10 de marzo de 2007

Una justicia sometida al poder político

------La Corte Suprema de Justicia de la Nación es el tribunal máximo de la República Argentina, y como tal tiene la última palabra en cualquier diferendo judicial. Actúa en aquellos casos en que se pone en duda alguna sentencia de tribunales inferiores, y tiene potestad para derogar leyes dictadas en el Congreso de la Nación si las juzga contrarias a la Constitución Nacional y sus disposiciones.
------La creación de la Corte quedó dispuesta con la sanción de la Constitución de 1853, estableciendo el número de nueve jueces y dos fiscales para su conformación. Sin embargo, por vaivenes políticos, la misma se constituirá recién el 1 de junio de 1863, quedando integrada por Francisco de las Carreras (Presidente), Salvador María del Carril, José Barros Pazos, José Benjamín Gorostiaga y Francisco Delgado.
------El número de miembros fue una variación constante en la historia. Si bien la Constitución establecía un número de nueve miembros, la primera Corte tuvo cinco jueces, y funcionó así hasta 1958 cuando el presidente Arturo Frondizi promovió por ley el aumento a siete miembros. El presidente de facto Juan Carlos Onganía, diez años después, reduciría la Corte nuevamente a cinco miembros. En la década del 90, la Ley Nº 23.774 dispuso la ampliación de cinco a nueve miembros, siendo los cuatro nuevos integrantes escogidos por Carlos Menem. Ya a partir de 2003 el presidente Kirchner se encargó de remover a los jueces menemistas y promovió una reforma –no del todo clara- del sistema de nombramiento de jueces. Finalmente el 18 de diciembre de 2006 el Congreso de la Nación aprobó le Ley 26.183, por la cual la Corte retorna a los históricos cinco miembros (pero sin remover a los designados, por lo que la composición actual de 7 jueces se mantiene hasta que alguno muera, cumpla 75 años sin ser autorizado por el Congreso para continuar en su cargo o sea removido a través de un juicio político.
------Pero la cantidad de miembros no ha sido la única constante en los vaivenes de la historia de la Corte. Existe una cuestión más grave que ha marcado a la justicia argentina: la imposibilidad de ser independiente frente al poder político. El fin de la independencia de la Corte comenzó el 10 de septiembre de 1930 cuando se emitió una Acordada firmada por todos sus miembros en la que se reconocía al gobierno militar como “gobierno de facto”, declarando como válidos –vale decir legítimos- los actos de gobierno. Desde ese momento los responsables de la justicia argentina supieron acomodar sus fallos a sus intereses personales y a las órdenes o señales que llegaban del poder político.
------En 1943 otra Acordada dio aprobación al golpe de los militares del Grupo de Oficiales Unidos. Ya con Perón en la presidencia fueron sustituidos la totalidad de los miembros mediante juicio político, y la nueva corte – íntegramente peronista- avaló todos los decretos del gobierno militar desde 1943. Otro golpe, la Revolución Libertadora removió de nuevo a todos los jueces remplazándolos por otros fieles a sus intereses. Arturo Illia intentó sin éxito aumentar el número de miembros a diez (después de que Frondizi elevara el número a siete) pretendiendo reservar al presidente la facultad de nombrar al presidente del Alto Tribunal. La Revolución Argentina que derrocó a Illia proclamó que el Estatuto de la Revolución tenía primacía sobre la Constitución. Los jueces, desorientados y debilitados no tuvieron mejor idea que avalar esto mediante una nueva Acordada. Lo mismo sucedió en 1976 cuando el gobierno de Videla declaró a la totalidad de los jueces en comisión (situación por la cual no pueden ejercer sus funciones si no son confirmados por el Ejecutivo) y muchos temerosos, buscando mantener su cómoda situación, juraron fidelidad al Estatuto del PRN y fueron reincorporados. Y la cosa no fue diferente con los gobiernos democráticos de Menem y, ahora, de Kirchner.
------La historia demuestra que la Corte es y ha sido favorable a un gobierno en épocas en que no corren peligro sus cargos. Por el contrario, siempre que un gobierno ha perdido poder y aceptación frente a la sociedad, los jueces se han puesto en contra de quien les dio trabajo y sus fallos han sido contrarias a los intereses del gobierno. Una constante demasiado alejada de los principios de justicia e independencia de poderes establecidos en nuestra Carta Magna y encomendados a la salvaguarda de la Corte.
------El problema de fondo parece no tener solución si el poder político sigue cooptando voluntades en la justicia y si los jueces siguen siendo serviles a sus intereses personales (un puesto como juez en la Corte otorga prestigio, estabilidad y un gran rédito económico) sometiéndose a los gobiernos de turno. Hay algo en peligro: la estabilidad institucional. La imparcialidad de la Corte –lo que implica que sus fallos no dependan de la lógica del poder político sino de la lógica jurídica- garantizaría a los argentinos una justicia sana e independiente.
------La justicia en las condiciones en las que se encuentra actualmente pone en riesgo el funcionamiento del sistema de controles y equilibrios entre los poderes necesario para una democracia estable que se sostenga en el tiempo.
------Las perspectivas parecen no ser buenas, estamos gobernados por un presidente que ha logrado cooptar desde el Congreso, la oposición, los piqueteros, la opinión pública y los medios hasta la mismísima Corte. Dudo que los actuales jueces que la integran dejen de lado su posición pro-kirchnerista y sus fallos favorables al gobierno dado que las encuestas predicen que los destinos del país serán regidos cuatro años más desde la cama del matrimonio Kircher. Me consuela la idea de que esto no será eterno: en algún momento nuestra debilitada democracia nos dará un cambio y los jueces actuales serán removidos y reemplazados por otros nuevos que durarán en la Corte lo que dure el nuevo gobierno.
------El ciclo continúa y parece no detenerse. Mientras tanto la República ultrajada nos pide a gritos medidas urgentes para salvar la estabilidad democrática y evitar la concentración despótica de poder. ¿Habrá una luz de esperanza en el horizonte, o continuaremos con una justicia vilmente sometida a las idas y venidas políticas?. Imposible saberlo. A corto plazo veremos lo que sucede después de octubre.

jueves, 8 de febrero de 2007

Reivindicando a Alfonso Carrido Lura

Los setenta fueron tiempos violentos en América Latina. La Doctrina de Seguridad Nacional se diseminó en nuestros países como respuesta de Estados Unidos al avance de las ideas comunistas fundadas en el triunfo de la Revolución Cubana (1959). Según las ideas de la Academia Westpoint, los países debían reemplazar sus doctrinas de Defensa Nacional – que sitúan al enemigo en un frente externo – por la Doctrina de Seguridad Nacional -según la cual el enemigo común, el comunismo, se encuentra presente en cada país, representado por ciudadanos comunes, con ideologías “extrañas a la cultura nacional”, que buscarían tomar el poder mediante la revolución y la fuerza de las armas para implantar un orden socialista.

Paralelamente se diseminaron en nuestro continente “ejércitos” armados con fines claramente definidos: unos, asistémicos, guiados por las ideas de la Revolución Cubana y la esperanza de instaurar la patria socialista y otros institucionalizados en las Fuerzas Armadas – paradójicamente solventadas por los impuestos de los ciudadanos que serían atacados -. Una guerra atroz se inició entre ambos, favoreciendo una vez más los intereses del tirano del norte en nuestra región.

En Argentina, este clima de violencia fue fomentado desde el Estado – luego de la muerte de Perón, el gobierno de Isabel cambió radicalmente su postura frente a los izquierdistas y autorizó al ejército a “aniquilar la subversión” -. Se vivieron tiempos oscuros en un país dividido, que no encontraba una luz sobre el final del camino para guiarse hacia la salida.

Las Fuerzas Armadas, encumbradas en el gobierno gracias a la debilidad o quizás complicidad de Isabel se mantuvieron unidas en la lucha contra el “enemigo subversivo”. Por su parte, los grupos guerrilleros supieron responder a esta lucha con aún mayor violencia, desatando olas de atentados, secuestros y extorsiones. En el medio de estos “dos demonios” se encontraba la sociedad que no sabía o no quería mirar lo que pasaba en la calle. No se trataba en aquellos momentos de ver quién había tirado la primera piedra, o quién era mas fuerte sino de cómo saldríamos de ese oscuro túnel. La salida pareció estar, en un primer momento, en los partidos políticos.

Instituciones fundamentales del sistema democrático, los partidos políticos tampoco se mostraron a la altura de las circunstancias en aquel siniestro túnel. Los socialistas y los partidarios de la izquierda se encontraban atrincherados, presos en centros clandestinos de detención o brutalmente asesinados. Los partidos de derecha, por su parte, tuvieron un protagonismo nunca antes vivido: el gobierno militar supo acercarlos a altos puestos de gobierno. El peronismo, dividido como siempre, no supo unificar sus demandas ni ver más allá de su propia frente. Así, algunos optaron por acercarse a los militares para asegurarse un papel importante en el régimen, y otros se aferraron aún más a las armas, considerando que sus ideas eran irreconciliables con el peronismo pro-militar y que debían actuar a través de la violencia. El radicalismo, comandado por la Línea Nacional de Ricardo Balbín era partidario del llamado a elecciones, pero era temerario de enfrentarse a un grupo tan poderoso como la corporación militar.

Fue en medio de ese panorama donde surgió el personaje del que me propongo hablar. Sintiendo apagadas sus esperanzas de llamar a una reunión de todos los partidos políticos al ver a un peronismo cercano a las armas, dividido e irreconciliable internamente y más alejado que nunca de la salida democrática, Alfonso Carrido Lura – seudónimo periodístico de quien será uno de los personajes políticos más importantes del siglo en Argentina – supo dar lucha dentro de su partido, el radicalismo, defendiendo una firme postura que no pudo ser fisurada por sus detractores: el tiempo de los militares se había acabado y era hora de que se retiraran definitivamente, dejando camino a los partidos políticos para la apertura democrática. Fiel a su ideología orientó su discurso a defender los derechos humanos, pedir aparición con vida de los desaparecidos, fulminar con sus arengas el plan económico y el modo de llevar adelante la cosa pública de los militares y recalcar que la sociedad y los partidos políticos serían únicos responsables de llevar adelante la salida hacia la democracia.

Alfonso Carrido Lura tardó en ser escuchado dentro de su partido. Pero no se quedó callado. Buscó otros medios para expresar sus ideas: juntos con sus seguidores repartió panfletos en subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, fue fiel escritor de revistas y semanarios con Inédito, en los que desarrollaba de un modo maravilloso sus ideas, aunque ocultándose bajo su seudónimo para no ser descubierto y perseguido por los militares, y organizó charlas y reuniones en comités, universidades y clubes sociales con un mismo objetivo: la salida democrática. Supo ganar, merecidamente, un grupo de adeptos que lo seguirían hasta el final y que serían la antesala de los miles de seguidores que escucharían sus discursos años después.

No les diré quien es el personaje del que hablo. Podrán encontrarlo ustedes rastreando las pistas que les he dado. Mi objetivo es reivindicar la labor de un ciudadano que supo definir nobles objetivos y marcar su camino en un trasfondo de oscuridad, violencia y perdición, que no se quedó callado frente a las amenazas y al peligro de “desaparecer” y que buscó todos los medios posibles para hacer llegar sus ideas y sus esperanzas a los argentinos. Esa es mi meta como escritor. Ojalá pudiera ver en mi país y en un mundo oscuro dominado por el dinero, las corporaciones y los intereses de los poderosos a muchos como él, sacando a la luz ideas, proyectos y esperanzas. Dice Carlyle : ”La historia del mundo no es sino la biografía de los grandes hombres”; pues la vida de mi célebre personaje muestra un hito en la historia de un país sumido en la penumbra, y marca el fin de una etapa oscura para dar paso a un período de esperanza.

Alfonso Carrido Lura no es conocido por los argentinos, y esto es un atributo más de un excelente personaje, que no necesita ser famoso para acercarnos sus ideas, sino que desde su humilde lugar puede hacer que cambie el curso de la historia. Siguiendo su ejemplo, es que he decidido adoptar también su seudónimo. Espero poder cumplir fielmente mis objetivos. ¿ Seré quizás un poco ambicioso?.

Andrés Carrido Lura

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