sábado, 18 de febrero de 2017

DE MILANI AL CORREO

Panorama político nacional de los últimos siete días De Milani al Correo: crímenes y pecados La detención del teniente general (RE) César Milani, ordenada inesperadamente por un juez federal de la provincia de La Rioja, tuvo dos efectos inmediatos: profundizó la crisis del ya perforado relato kirchnerista sobre los derechos humanos y, paralelamente, contribuyó a desviar la atención pública de la seguidilla de desbarres políticos protagonizados por el gobierno. Milani es indagado en La Rioja por los secuestros de Pedro Adán Olivera y de su hijo Ramón, en 1977, se lo investiga en Tucumán por la desaparición del soldado Alberto Ledo y soporta dos causas por enriquecimiento ilícito. LAS PALABRAS Y LOS HECHOS No hace una semana siquiera desde que la exministra de Defensa K, Nilda Garré, propuso que se criminalice la discusión sobre el capítulo de la violencia de los años setenta del siglo XX, proclamando una defensa a ultranza de la versión más parcial de la política de derechos humanos. Resulta revelador que haya sido la misma Garré quien, desde el manejo de la cartera de Defensa, pavimentó el ascenso de Milani a la jefatura del Ejército, con la señora Cristina deK irchner como Presidente, y cubrió con partidas presupuestarias y retórica el desarrollo de su actividad de inteligencia. Doble discurso a la intemperie. La señora Hebe de Bonafini declaró en su momento que ella no creía las denuncias contra Milani (registradas en el documento Nunca Más y formuladas por la organización de Madres de Plaza de Mayo de La Rioja) porque "Garré me dijo una y mil veces que era una mentira". La propia Bonafini, con la participación de su organización, gerenciada por Sergio Shocklender, en los desvíos de fondos públicos del Plan sueños Compartidos, ha sido otra gran contribuyente a la degradación facciosa de la bandera de los derechos humanos. El tema no está cerrado, como pretende Garré, sino que parece reabrirse en busca de miradas ecuánimes y objetivas. ¿EL KIRCHN ERISMO COMO METRO PATRÓN? Durante la década K, el tema derechos humanos fue utilizado como tapadera para encubrir maniobras non sanctas pero también como instrumento para simplificar y distorsionar el debate político. Irónicamente, en la actualidad un papel análogo lo juegan el kirchnerismo y los casos emblemáticos de corrupción de la última década. Desde el oficialismo a menudo se esgrime la comparación con la etapa K para embellecer exageradamente actitudes propias (o disimular errores ) y desvirtuar críticas. “Corrupción era la de aquella época”, “Este Presidente responde en conferencia de prensa”, “Nosotros reconocemos nuestros errores”. Son argumentos pobres y cada vez más ineficaces. Poner un patrón comparativo deliberadamente bajo es un sinónimo de facilismo. Confundir las críticas con intenciones de “volver a ese pasado”, es engaño o autoengaño. Más allá del alivio mediático que supone la detención de Milani y el mero paso del tiempo, el gobierno haría bien en analizar seriamente lo que ocurrió alrededor de tres asuntos últimos: la discusión por el acuerdo con Correo Argentino S.A., el intento de reformar por resolución administrativa la liquidación de las jubilaciones y el rechazo al acuerdo salarial alcanzado por el gremio bancario y las instituciones financieras. EL PECADODE LA UNILATERALIDAD Los tres casos tienen un denominador común: la unilateralidad, la voluntad de decidir “de arriba abajo”, con pocas o ninguna consulta, con poco o ningún control. El caso del aumento bancario estaba resuelto por acuerdo de las partes (incluyendo en las partes a bancos oficiales, como el Nación). Se impulsó al ministerio de Trabajo a rechazar el aumento (porque superaba el techo que el gobierno quiere fijar), sobrevino una amenaza de paro; intervino un mediador de parte (del sector patronal) y finalmente, con un poco de maquillaje, se levantó el paro convocado y el gremio consiguió el aumento que pretendía. Es obvio que el gobierno podía haberse ahorrado el desgaste de un gesto unilateral de negativa. En el tema jubilatorio, la discusión no pasa por “el cálculo aritmético” del que habló el Presidente en su conferencia de prensa, sino, una vez más, por la unilateralidad. El gobierno decidió modificar por las suyas, sin avisar siquiera a sus aliados de coalición (mucho menos a otras fuerzas políticas), ni a las organizaciones sindicales ni a las organizaciones de jubilados, el procedimiento que viene aplicándose, por ley, para liquidar los aumentos a jubilados y otros beneficios previsionales y sociales. Más allá de que la incidencia sobre cada beneficiario fuera de 20 pesos (“no nos van a correr por 20 pesos”, trató de minimizar uno de los vicejefes de gabinete), el tema es que se decidió inconsultamente. De paso, la transferencia global no es tan mínima: los jubilados transfieren con ese cambio aritmético entre 3.000 y 5.000 millones de pesos al barril del gobierno. Un detalle más: la responsabilidad por el “cambio aritmético” no la asumieron quienes lo elucubraron (jefatura de gabinete) sino que fue derivada a la secretaría de Seguridad Social del ministerio de Trabajo (“ocupada por un peronista”, se abundó informativamente). En el caso del Correo era inevitable que se suscitara un fuerte debate político, pues el tema involucra no sólo la preservación del patrimonio público sino un trasfondo ético-político que incluso va más allá de la sospecha sobre beneficios indebidos . TARDE PIASTE Como señalábamos en este espacio un domingo atrás, “la coalición Cambiemos ha buscado perfilarse en la política argentina con el signo de la transparencia administrativa. Ese es un requerimiento de la gran mayoría del electorado, y muy principalmente del público propio del oficialismo, razón por la cual las situaciones que lo ponen en duda afectan políticamente al gobierno y a sus socios”. Elisa Carrió, que basa su capital político en la distribución de condenas y absoluciones morales, ha tenido que hacer esfuerzos y alejarse del escenario para no pronunciarse personalmente sobre el asunto, pero dio luz verde a alguna de sus espadas para que expresaran su desagrado con los procedimientos aplicados por el gobierno que ella apoya. Los radicales se muerden la lengua para no criticar en voz alta. En cualquier caso, no se callan en privado. Tanto el jefe del bloque radical, Mario Negri, como Carrió le hicieron conocer telefónicamente sus discrepancias al Presidente. Ella levantó bastante el tono, algo que no cayó bien en el ámbito de la presidencia. La Casa Rosada, en rigor, sólo reaccionó después de que el escándalo alcanzó su apogeo. Y lo hizo con una combinación de suficiencia y vacilación. Una conferencia de prensa como la que ofreció el jueves el Presidente para explicar el punto de vista oficial debió haber ocurrido antes: hubiera sido mejor que el silencio de las primeras horas, la improvisación de las siguientes y las operaciones tendientes a devaluar a la fiscal que denunció el arreglo o a atribuir los cuestionamientos a “operaciones políticas de un año electoral”. Es insidioso cuestionar las divergencias como “electoralismo”. En el “año electoral” y en la misma semana en que se voceaban estas cuestiones, la oposición ayudaba al oficialismo a enmendar, con una aprobación legislativa, otro error unilateral del gobierno: la imposición por decreto de necesidad y urgencia de una norma sobre seguros de riesgo laboral que contaba con consenso y con la media sanción del Senado. Por otra parte, el propio gobierno se disponía a cruzar por el puente que el sector mayoritario de la oposición (peronistas no K, renovadores, GEN, Libres del Sur, etc.) le ofrecía: dar marcha atrás con el acuerdo del Correo. “MIS OJOS Y MI INTELIGENCIA” Aquellos funcionarios propios que Macri calificó como “mis ojos y mi inteligencia” no vieron venir ni entendieron las implicancias políticas de impulsar el controvertido acuerdo con Correo Argentino SA sin someterlo previamente al escrutinio de los organismos pertinentes de control , de la oposición y la opinión pública. Expusieron así al Presidente a la obvia objeción de estar beneficiando a una empresa familiar que integró, de la que forman parte sus hijos y de la que él mismo es heredero potencial. Finalmente él mismo tuvo que salir al toro, aunque descargó responsabilidades (disculpándolo) sobre el ministro Aguad, al que exhortó a que dé marcha atrás con los acuerdos (que no están en vigencia-dijo-, aunque en gran medida por mérito de la fiscal que lo denunció) Habían sido muy débiles los argumentos del segundo nivel de la Casa Rosada. Primero: con la excusa de evitar el involucramiento, se insistió en que el Presidente no había sido informado del acuerdo con la empresa de Correo. Argumento poco creíble y en suma estéril: implicaba dejar al Macri al margen de un tema de alta sensibilidad política y no evitaba su involucramiento, como lo demostró el final, ya que el Presidente in formó que había dado instrucciones al ministro Aguad sobre el tema. “EMBELECOS FRAGUADOS EN LA BOCA” Las explicaciones equívocas o engañosas habían empezado temprano. La semana última, en espacio se dijo: “es inverosímil la conducta del ministro del ramo, Oscar Aguad, que afirma que nunca habló del tema ni con el Presidente ni con el jefe de gabinete Marcos Peña. A un político cordobés astuto como Aguad no podría escapársele el alto voltaje potencial de un acuerdo entre el gobierno de Mauricio Macri y una empresa de su padre. Si realmente menospreció esa circunstancia y realmente es verdad que omitió informar a tiempo a Peña y a Macri, tal vez en la Casa Rosada concluyan que ha perdido la maña política que justificó su designación”. Unos días después, cuando el tema se calentó en los medios, el propio Aguad se encargó de rectificar sus primeras declaraciones: “Yo le avisé a Marcos Peña y él me dijo: Dale para adelante”. La Jefatura de Gabinete abusó de la interesada comparación con el gobierno K, el clásico y autoreferencial “nosotros no somos como ellos; nosotros somos decentes”, . Fuera de cuestión: la censura al acuerdo no provenía sólo - ni principalmente- del devaluado kirchnerismo, ni, como intentó ayudar una pluma filooficial, de “algún fiscal, un juez, un camarista y muchos políticos dispuestos a comerse crudo al gobierno para sacarlo de la cancha”, sino de analistas independientes y de políticos de diferentes fuerzas, incluyendo el Pro y la UCR. Lo que estaba en discusión no era la “decencia” oficial, ni las virtudes morales de los intervinientes, sino los procedimientos unilaterales e imperfectos que objetivamente sortearon el control institucional preventivo. Como decía Perón: “El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor”. En este caso el control recién llegó después de que se consumó el acuerdo, a través de la fiscal de Cámara. Y el primer reflejo del sistema oficial fue atribuirle a ésta “intencionalidad política”. Recién después de estas actitudes se reaccionó llamando a opinar a todo el mundo. Tarde piaste. El presidente de la Auditoria General de la Nación, Oscar Lamberto, fue tajante: "Tenían una brasa caliente y se la tiraron a la AGN. El Gobierno quiere corregir un error político con otro error político. Es una cosa totalmente descabellada. La SIGEN debería haber intervenido en este proceso, son los auditores internos". Hay sectores internos que inducen al gobierno a resbalones graves: actúan con unilateralidad aunque proclaman la necesidad de diálogo y acuerdos. Argumentan con palabras dulces pero actúan amargo. CAMBIAR DE LA K A LA M El kirchnerismo era unilateral. Contó largamente con mayorías parlamentarias y ejerció -a menudo brutalmente- los instrumentos que le daba el poder. El oficialismo actual proclama su diferencia con ese pasado (allí se asienta el mandato que lo llevó al gobierno) pero suele olvidar los acuerdos y los consensos hasta que se le vuelven indispensables. Debería recordar que ni gobierna con mayoría propia (la que tiene, la obtuvo con la ayuda del electorado de otros, en el ballotage), ni cuenta con números suficientes en el Congreso, ni tiene el monopolio del “cambio”. El propio gurú oficialista , Jaime Durán Barba, enseña que la comunicación “más que palabras, son gestos, sensaciones”. El radical Negri recuerda que la repetición desgasta. El unilateralismo empuja una y otra vez al gobierno a repliegues forzados, costosos aunque se los maquille de sensata autocrítica. No está mal corregir cuando se vuelve inevitable. Sería mejor consultar a tiempo. RAVENTOS

*”UN PASITO P´ALANTE, UN PASITO P´ATRÁS”

Calendar febrero 18, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (18/2/2017) La conocida canción de Ricky Matin, en este caso, es para que bailemos los argentinos. El gobierno nos tiene “p´alante y p´atrás”, un día sí y otro también. ¿Lo hace a propósito o simplemente le sale así, o cree que se gobierna de esta manera? ¿O todavía está aprendiendo a gobernar? No vale la pena hacer un recuento preciso sobre las veces que se fue y se vino, se dispuso algo y se tuvo que volver atrás. Acabamos de vivir el sainete del correo y la merma en las jubilaciones. Mereció una conferencia de prensa desde la Casa Rosada por parte del presidente, que se prestó a contestar 10 preguntas. El tema de la deuda del correo (de Franco Macri) ya estaba en proceso judicial. Todo vuelve a fojas cero. Imposible para legos determinar si el pago entre la empresa de Franco Macri y el estado, estaba bien o no. Tema de juristas y expertos. ¿Pero por qué desde el 2003 los K no cobraron lo que se debía? La pregunta es molesta, tanto para los K, como para la empresa del padre del presidente, de la cual son accionistas los hijos de Mauricio y sus hermanos. El presidente tiene su patrimonio en un fideicomiso ciego. El gobierno recurrió a la AGN, al frente de la cual está Oscar Lamberto (PJ) y la mayoría de sus directores son de la oposición. Cuestión de no dejar dudas. Esperemos que la transparencia que prometió Cambiemos en la campaña se haga presente. Argentina no tolera más hechos que no sean claros sobre las erogaciones del estado, o sea de nuestros impuestos. La pregunta más seria es: la gente que rodea al presidente ¿no lo consulta antes de decidir? De no ser así, ¿el presidente decide sin tomar en cuenta las reacciones que puede provocar en la gente? Como empresario está acostumbrado a tomar decisiones sin consultar, algo que como presidente no debe, ni puede hacer. El congreso existe y está para ser consultado. El presidente lo sabe. En el tema jubilaciones, aunque fuera un tema matemático, la sensibilidad social está al rojo vivo con los jubilados y lo poco que ganan (en referencia a la mínima). Es cierto que este gobierno ha hecho por los jubilados lo que no hizo ningún otro gobierno hasta ahora. Pero en este caso tuvieron que dar marcha atrás. ¿Quién le quita el susto a los jubilados que fueron amenazados con cobrar menos de lo que les acordaba la ley al respecto? Aunque fueran $20 en la mínima. ¿Cómo es que no se piensa antes de dar a conocer medidas que atentan contra las expectativas del gobierno para las elecciones de octubre? Este gobierno que hemos votado ha hecho cambios cuánticos y fenomenales con respecto a los 12 años K. El aire que se respira es mejor, mucho mejor. Contestan preguntas, admiten errores, se disculpan y tratan de solucionarlos; la política exterior es realmente buena y promisoria. ¿Entonces por qué esta solidaridad, esta vocación por hacer felices a los opositores? ¿Por qué los alimentan, les regalarles letra, les hacen fácil el discurso opositor? Este es un gobierno lleno de buenas intenciones y de buenos proyectos. Los proyectos todavía no se han plasmado en realidades, y ya sabemos que el infierno está empedrado de bunas intenciones. Puede que el equipo del gobierno (¿es un equipo?) sea extraordinario individualmente, lo que importa es que funcionen todos juntos, bien. Los que lo votamos estamos esperando, y esperamos no desesperar. *”María”, “Uno, dos, tres, un pasito p´alante María, uno, dos, tres, un pasito p´atrás, María…”, letra y música de Ricky Martin.

Pacificación Nacional Definitiva: NO NOS VAN A CALLAR

Pacificación Nacional Definitiva: NO NOS VAN A CALLAR: Publicado el 16 feb. 2017 La voz para los ilegalmente presos por los juicios de lesa humanidad, participación en ¨Acá no se rinde n...

CRISTINA DESNUDA

Cristina desnuda. Ordinaria, autoritaria y sin autoridad, raleada por los verdaderos peronistas La frase "Se puede ser kirchnerista sin ser peronista pero no se puede ser peronista sin ser kirchnerista", pertenece a Florencio Randazzo cuando era parte del gobierno K, olvidada ahora que pretende ser candidato por el peronismo, pero tiene su raíz en la idea creada por Cristina de que el kirchnerismo fue el refundador del peronismo en Argentina. De cara a las elecciones de medio tiempo y las del 2019, habrá que ver si los verdaderos peronistas y el peronismo como partido, quieren que Cristina moralmente desnuda, mujer autoritaria pero sin autoridad, corrupta, bipolar, envuelta en (al menos) 6 causas graves y con sospechas de traición a la patria por el caso Nisman, ocupe un lugar en su conducción. Por Rubén Lasagno La imagen de Cristina Fernández no se puede erosionar más, políticamente hablando, porque está absolutamente desgastada, degradada y además, nunca tuvo entidad propia genuina, no fue una estadista, estuvo lejos de la conducción política y ni siquiera tiene capacidad para elegir y definir estrategias en ese campo; esto quedó claro con las designaciones a dedo que hizo de los candidatos fracasados en las elecciones del 2015 con la fórmula Scioli-Zannini, la exclusión de Randazzo y Domínguez por Aníbal Fernández y Sabbatella, entre otros. Todos perdieron. Si esto no fuera suficiente, enfrenta al menos 6 causas abiertas de enorme gravedad, está seriamente involucrada en delitos de corrupción estatal, mal desempeño de la función pública, enriquecimiento, cohecho, se la sindica como jefa de una asociación ilícita y encubridora (junto a su gobierno) del crimen de un Fiscal de la nación, lo que la puede llevar a enfrentar el cargo de traición a la Patria. Digamos que como cucardas de orgullosas victorias políticas conseguidas en sus años de dominación y control del país, no le van a llover propuestas, o al menos no como ella espera o le gustaría que sucediera. Personalmente no me importa nada que a Macri le convenga políticamente que CFK juegue en las elecciones de 2017. Creo que la justicia debe actuar y avanzar contra las ya demoradísimas causas abarrotadas de pruebas que existen y son un canto a la impunidad. Si Macri gana o pierde, si está solo o acompañado, si el espectro electoral no está polarizado y si derrotan o no a sus legisladores es un problema de Macri. Yo jamás votaría una lista donde hay un kirchnerista, pero a esta altura (por lo visto y vivido hasta el momento) tampoco lo haría donde va un macrista. La ex presidenta descorazonó a muchos que sí creyeron en ella. A otros sorprendió por la magnitud de su voracidad y la corrupción desplegada durante sus dos mandatos y a un sector minoritario que la veíamos con ojos menos glamorosos, no nos sorprendió que haya delinquido desde el poder absoluto que tuvo y destruyó por exceso de confianza, apostando a la perpetuidad del kirchnerismo en el poder y a la estupidez del pueblo argentino. Así como para ser irónico se necesita ser inteligente, para ser soberbio e impune en el poder se necesita respaldo. Ya sin el apoyo irrestricto de quienes sostuvieron a Néstor y a Cristina en el gobierno y sin el voto del electorado, la soberbia y la impunidad se desmoronaron en si misma. Después vino lo que vemos hoy: la desolación, la desesperación por asirse de cualquier cabo que la pueda salvar, la desorientación al ver que quienes abrevaban en sus fuentes hoy miran para otro lado, la tristeza de sentirse vencible, agobiada y saturada de problemas, sin tener a quien recurrir. El único al que hoy CFK puede recurrir es a Parrilli y no es mucho que decir de quien no la identifica en su teléfono y se olvida en una computadora ajena una carta que hizo para que firmara Cristina. A Cristina la hundió, primero, su brutalidad política y la enorme corrupción que desplegó; luego su soberbia y mala educación; el egoísmo, su egocentrismo y su ilimitado autoritarismo, que vació de contenido y gente su alrededor, cuando dejó la presidencia. La grieta que profundizó entre propios y ajenos ya la había abierto Néstor, solo que su marido sabía dónde, cuándo y cuánto tirar de la cuerda; ella no. La hundió la enorme impunidad que desplegó en 8 años y el robo masificado de fondos públicos que prodigó a manos llenas, usando cuanto mecanismo y personas tuviera a mano desde el poder. Ahora está sola. Solo un grupo de cómplices que se juntaron en "Miles" y alrededores, pero son cientos, preparan un "operativo clamor" que cada vez parece más lejano, más inapropiado y menos necesario. Todos (o la mayoría de ellos) están procesados, imputados o les ronda alguna causa por los desastres ocasionados en los años de la "década ganada". Con este cuadro de situación la pregunta que se nos ocurre es ¿A quien beneficia la adhesión de Cristina a las filas políticas, excepto que sea el propio FPV/kirchnerismo? ¿Al peronismo? ¿Le conviene al partido peronista involucrarse con alguien despreciado por la mayoría de los argentinos y glorificado por (en su mayoría) quienes perdieron sus prebendas? La imposición de "Cristina candidata" no es solo una construcción desde las filas de La Cámpora, que ven una luz al final del túnel para volver a acariciar lo que alguna vez fue su Maná (el Estado), también a esto se suman algunos medios como la cadena de Cristóbal López y tangencialmente el gobierno nacional. Pero sería una vergüenza y hablaría muy mal de los argentinos, que una mujer con semejante curriculum de corrupción y asalto al Estado nacional durante los 12 años que compartió el poder, incluyendo el gobierno de su marido, sea elegida en las urnas. Si esto sucede, realmente nos tenemos que preguntar a nosotros mismos hacia dónde queremos ir como sociedad y qué pretendemos hacer con el destino de la Argentina. Resumiendo: Cristina Fernández podría ser candidata por desesperación para hacerse de la impunidad que da la inmunidad del cargo, aunque objetivamente no entiendo qué tiene que ver una cosa con la otra. La inmunidad parlamentaria no es para mantenerse al margen de la ley y (en el supuesto que ganara una elección) sus actos previos no pueden ser resguardados de la ley o constituidos en un nicho de salvaguarda de delitos previos. Esa es una interpretación capciosa de la norma y la Constitución que establece la inmunidad para otros estándares de protección del legislador y no para proteger a delincuentes. Sobre CFK candidata hay dos ponencias: una pretende que los sea, porque de resultar derrotada será el fin definitivo de su carrera política, que hoy está en su punto más bajo y otra que intenta polarizar al peronismo (opción del gobierno). Sin embargo, habrá que ver si el peronismo la quiere a la ex presidenta en sus filas, porque hoy Cristina Fernández es una "piantavotos" y ningún independiente, que supera la franja del 25% de los votantes en el país, va a poner un voto en aquel espacio contaminado por los mismos personajes que nos defoltearon la esperanza y política y económicamente al país en la última década. Randazzo, transformado ahora en "un cuadro" fue el repetidor de la frase "Se puede ser kirchnerista sin ser peronista pero no se puede ser peronista sin ser kirchnerista", acuñada por su jefa. ¿Qué piensa el verdadero peronista de esta frase que pone a los Kirchner sobre Perón? Ahora, remozado y yo diría camuflado, intenta separarse de la dama para aspirar los aires del peronismo y resurgir a través de este movimiento popular, al igual que Scioli, Gioja y sigue al lista de impresentables "kirchneristas" que hoy son más peronistas que Perón. Mi propuesta, la que sostendré y haré pública de aquí hasta las elecciones de 2019, es "No vote a ninguna lista que lleve en algún lugar a estos nombres y de aquellos que hundieron al país en la corrupción y el abandono o fueron parte y facilitadores del latrocinio Nac&Pop". Cuando aparezca un kirchnerista, cambie el voto o anúlelo. Es la única herramienta que tenemos los ciudadanos comunes para sacudirnos esta lacra que se adhiere al Estado como parásitos y se reinventan para seguir exprimiéndonos. Denuncie las listas, utilice las redes sociales, los medios, difunda los nombres y expóngalos. Ya sea que se cuelen como concejales, diputados, senadores o aspiren a cargos mayores. La impunidad del silencio los hace, como en el caso de la ex presidenta, fuertes en su ambición de volver, pero el ciudadano tiene la palabra final para rechazarlos. Si al presidente Macri le conviene un kirchnerismo vivo para polarizar el espectro, castiguemos a "Cambiemos" y los partidos que lo componen, con el retiro de nuestro voto. En este país nunca hemos tenido opción en una elección, siempre hemos debido decidir por "el menos malo". No repitamos el pasado y neguémosle la posibilidad de permanecer a quienes nos han robado y castiguemos a quienes especulan políticamente con la fortaleza del kirchnerismo, solo para que favorezca sus egoístas intereses políticos, sin importarle el país.

DE ZAPATOS A CLANCLETAS

De zapatos a chancletas “No me importaba aparecer como inteligente o limitado sino aprender la lección para dirigir mejor la acción de gobierno”. Roberto Augusto Ulloa Mauricio Macri comenzó su período con un par de zapatos tan bien lustrados que permitían reflejar, bajo las faldas de Cristina, las negras intimidades del kirchnerismo. Fue una pena que ese panorama estuviera restringida sólo al Presidente y su círculo más íntimo, y que nadie (seguramente por consejo de Jaime Durán Barba) se tomara el trabajo de mostrárselo a la ciudadanía, que así se vio impedida de percibir la catastrófica magnitud de la herencia que la noble viuda había dejado. Para cualquiera medianamente avisado, era natural y justificado que, a medida que el Gobierno caminara por los encharcados senderos económicos y políticos, el brillo se iría apagando, como sucede con todos los regímenes cuando termina la luna de miel que acompaña sus comienzos. Pero nadie pensaba que Macri se vería obligado a quitarse de apuro los zapatos y calzarse las chancletas para recular. Tengo certeza de la buena fe y la honestidad del Gobierno y, cada vez que me desesperan algunos de sus actos, pienso qué sería de nuestro país si quienes hoy estuvieran sentados en la Casa Rosada fueran Daniel Scioli y Carlos Zannini, acompañados desde La Plata por nada menos que Anímal Fernández. Aún así, me resulta imposible entender por qué actúa como lo hace. Mauricio sabe, desde que ganó la elección, que le tocaría gobernar sin mayoría en las cámaras legislativas, y también sabe que la consecuente obligación de negociar permanentemente es una de las piedras basales de la democracia. Tuvo enormes éxitos iniciales en la materia, ya que la oposición le permitió hacerse con las leyes necesarias para salir del cepo cambiario, solucionar el tema de los holdouts, contar con un presupuesto, etc. Pero, por ejemplo, si –como luego quedó demostrado- no necesitaba pasar por encima del Congreso para que sus irreprochables candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia fueran confirmados, ¿para qué recurrir a un decreto de necesidad y urgencia que estuvo al borde de inhabilitarlos? O, si el feriado del 24 de marzo caerá en fin de semana los próximos tres años, ¿para qué “movilizarlo” si luego se retrocederá? La solución que encontró el Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, para poner punto final a la demorada cuestión del Correo Argentino, con su privatización durante el menemismo y la absurda rescisión de su concesión por el kirchnerismo, fue técnicamente correcta. Sin embargo, dado que el concesionario era una empresa perteneciente a la familia Macri, padre, hermanos e hijos del Presidente, la forma en que se llevó a cabo –ad referéndum de la Cámara Comercial- fue un monumental error político. Para enterrarlo, y puesto que estamos en un año electoral, no bastará con volver –algo irreal- a foja cero, como dijo Mauricio al asumir acertadamente la responsabilidad del Gobierno en el cuestionado trámite; la oposición, que siempre y en cualquier época es salvaje, se ocupará de ello. La modificación de la fórmula de cálculo de los incrementos jubilatorios, un cambio ajustado a la ley vigente, fue otra equivocación mayúscula, en especial por la oportunidad en que fue comunicada, una semana en que se produjeron fuertes aumentos –también justificados- en peajes, medicina prepaga, etc., y anuncios de futuras subas en precios de combustibles. Nuevamente, Macri retrocedió, pero sólo cuando el enorme costo político ya había sido pagado. La tercera mala señal fue todo el recorrido del acuerdo firmado por el gremio de los bancarios con la patronal, que el Gobierno pretendía no homologar porque supera la pauta máxima de incremento salarial que pretende para todas las paritarias, alineándolas con la inflación prevista; ante la amenaza de una huelga de tres días hábiles, debió también recular y aceptarlo. El próximo puente a cruzar serán las negociaciones con los sindicatos de maestros, que vuelven a disfrazar su recalcitrante kirchnerismo con la defensa de la educación, mientras perjudican dolosamente a los chicos más necesitados, a los que utiliza como rehenes. Lo peor de esos sucesos es que lograron empañar un excepcional logro del Gobierno, que consiguió que muchos argentinos confiaran tanto en el modo en que conduce la economía como para invertir sus ahorros en bonos en pesos, a diez años y a una tasa del 13%, todo ello en un cuadro mundial sumamente cambiante y riesgoso. Tengo la impresión de que Macri no quiere asumir, de una vez por todas, el rol que la sociedad le atribuye, y que le confió con sus votos en los mayores distritos electorales del país. Sigue buscando la imposible simpatía del populismo demagógico en todas sus formas, sea el PJ mutante de Diego Bossio y Julián Domínguez, el Frente Renovador (¿reciclador?) del trashumante Sergio Massa, el GEN de la inconsecuente Margarita Stolbizer o en la trasnochada izquierda nacional. Habrá que ver cuál será el costo que pagará por ello Cambiemos en octubre, cuando se expresarán los muchos que eligieron un cambio en 2015 y hoy miran con desilusión este errático rumbo. No soy quien para dar consejos a la coalición gobernante ni, menos aún al PRO pero, desde mis setenta años muy vividos y con muchos adoquines pateados, me permito sugerir a Cambiemos volver a reunirse en un retiro “espiritual” (tal vez aprovechando el feriado carnavalesco), empaparse de calle y replantear su errática gestión, su medrosa actitud frente a la oposición y la forma en que se comunican las acciones de gobierno. Macri dijo muchas veces que, al llegar al poder, terminaría con el “curro” (sic) de los derechos humanos pero, ya sentado en la Casa Rosada, tiembla ante las previsibles quejas de los delincuenciales organismos que, a caballo de los sueños compartidos y de las inexplicables indemnizaciones, sienten en riesgo su futuro: mamar irrefrenablemente de la teta estatal y continuar la más abyecta venganza contra aquéllos que impidieron que triunfaran en su guerra de terror y nos convirtieran en la Cuba castrista. La pusilánime actitud del Gobierno ante la inaguantable existencia de presos políticos en la Argentina, cincuenta y uno de los cuales han muerto desde el 10 de diciembre de 2015, obliga a pensar que debiera recurrirse a un referéndum para preguntarle a la ciudadanía si está interesada en enterrar el pasado y extender un manto de piadoso perdón sobre todos aquéllos (incluyendo a César Milani, la más clara prueba de la falsedad kirchnerista, su justicia “tuerta” y su manipulación de los derechos humanos, que debieran amparar a todos los argentinos) que combatieron hace ya cuarenta años. Para nuestra vergüenza, en Uruguay la pregunta se formuló dos veces y, en ambas, la respuesta fue inequívocamente afirmativa. Bs.As., 18 Feb 16 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02 Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003

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