jueves, 20 de septiembre de 2018

EL ATRILERO: NO OLVIDEMOS

EL ATRILERO: NO OLVIDEMOS: ESTO PASÓ UN 25 DE MAYO de 1973 (Muy interesante) Para evitar el olvido y divulgar la verdad a quie...

martes, 18 de septiembre de 2018

EL ATRILERO: RECORDANDO-........

EL ATRILERO: RECORDANDO-........: En 2003, valiéndose del desconcierto generalizado producido por la caída de De la Rúa, irrumpieron en la vida pública los personajes más n...

Pacificación Nacional Definitiva: OPERACIÓN “VERDADERA CORTINA DE HUMO”

Pacificación Nacional Definitiva: OPERACIÓN “VERDADERA CORTINA DE HUMO”: Añadir leyenda El régimen kirchnerista manipuló la cuestión de los DD.HH. a su antojo, fomentó la grieta, fueron por todo y por años usa...

EL ATRILERO: ANIQUILAR EL DESPILFARRO

EL ATRILERO: ANIQUILAR EL DESPILFARRO: El turno de aniquilar el despilfarro. Desde hace décadas que el tema está en la agenda. Sin embargo, en los últimos meses ha crecido la pr...

lunes, 17 de septiembre de 2018

NUESTROS VICIOS

No somos capaces de soportar nuestros vicios... ni tampoco su remedio Por Pablo Dócimo - 17/09/2018 El médico le pide que le cuente cuáles son sus hábitos, y el buen señor comienza con su relato, que es más o menos así: “Bueno... fumo dos paquetes de cigarrillos por día, desde los 15 años. También, a esa edad comencé a consumir alcohol; tomo una cajita de vino en el almuerzo y otra con la cena, y por lo general a la tarde me tomo dos o tres cervezas, y después de cenar media botella de whisky, todos los días”. Y agrega: “También consumo algo de cocaína... no mucho, dos o tres gramos por día, tanto como para despabilarme de la somnolencia que me produce el alcohol, y antes de dormir me fumo un porro porque me ayuda a relajarme”. Después de escucharlo atentamente, el médico le responde más o menos de la siguiente manera: “Mire... para empezar, va a tener que dejar de fumar, de consumir alcohol, cocaína y marihuana. Eso es fundamental. Si hace solamente eso y comienza a llevar una vida sana verá que su salud comenzará a mejorar muy pronto”. El señor en cuestión se levanta y mientras se dirige a la puerta para irse le dice al doctor: “Noooo, de ninguna manera, no pienso dejar ninguno de mis hábitos. Yo quiero tener buena salud, pero quiero seguir haciendo exactamente lo mismo que hago hace más de 50 años”. Esta historia, que es ficticia, obviamente, es perfectamente aplicable a nuestra historia, la de los argentinos.Desde hace más de 60 años venimos padeciendo la misma enfermedad, que no es más que el producto de nuestros propios vicios. Y como en la historia del enfermo, cada nuevo gobierno, en lugar de tratar de curar nuestros males, trata de hacernos seguir subsistiendo, como se pueda, manteniendo nuestros malos hábitos. Tan enfermos estamos que no aceptamos, como sociedad, ni si quiera el menor tratamiento. Piense usted, estimado lector, ¿qué gobierno pudo, realmente, controlar la inflación? En la inmensa mayoría de las naciones es algo que despareció; incluso en muchos países la gente común no tiene la más mínima idea de qué se trata. Y ponemos el fenómeno inflacionario que venimos padeciendo desde hace décadas solo a modo de ejemplo, que en cierta manera es el más representativo y el que reúne, en definitiva, todos nuestros males. Pero no es el único, y como suele ocurrir con las enfermedades que no son tratadas, y por consiguiente no son controladas, indefectiblemente tienden a empeorar. La lista de nuestras enfermedades es casi infinita, en la que podríamos agregar el gigantesco aparato burocrático administrativo del estado, que además de ineficiente es harto deficitario, el distorsivo y perverso sistema impositivo, uno de los peores del mundo, y como si fuese poco, un sistema de leyes laborales que hacen que la industria del juicio esté a la orden del día, amparado esto con un sindicalismo cómplice cuasi delincuente. Ningún gobierno se anima a achicar el déficit fiscal, o a achicar el aparato estatal, sino todo lo contrario; cada nueva administración tiende a agrandarlo y hacerlo aún más deficitario. Otro caso: el garantismo. A partir de la "teoría Zaffaroni",y con el apoyo del kirchnerismo, empezó a prosperar en nuestro país la mal llamada "justicia garantista". Convengamos que simplemente desde que comenzamos a llamar a una teoría jurídica como "garantismo"es un despropósito, ya que el Poder Judicial debe garantizar, per se, la justa y correcta aplicación de las leyes. Por lo tanto, es más que contradictorio hablar de "justicia garantista". Siguiendo con la enfermedad de nuestra justicia, que no termina ahí, sino que muy por el contrario es mucho más grave, pensemos que desde 1983 a la fecha, los argentinos nos llenamos la boca hablando de democracia, los tres poderes, la independencia de los mismos, el sistema republicano y federal y “bla bla bla” pero —lamentablemente siempre hay un, pero—si la Justicia no funciona, no hay estado de derecho ni tienen sentido las instituciones, es así de simple. Y es que la justicia argentina tiene "solo"tres defectos. El primero es que es lenta; el segundo es que siempre estuvo bajo sospecha de corrupción; y el tercero es, simplemente, la suma de los dos anteriores, que la hace totalmente ineficiente. Para no hacer la lista tan larga y caer en el aburrimiento, podemos finalizar con "el problema de los problemas", nuestros políticos. Para demostrar esto último, lo invito a hacer el siguiente ejercicio en dos pasos: Primero piense usted, o imagine, la cantidad de políticos que viven de un sueldo estatal en nuestro país más los gastos que estos generan. Ministerios, secretarías, sub secretarías, senadores, diputados, concejales, consejeros escolares... pero a esto debemos agregarle asesores, secretarios personales, choferes, despachos, autos, pasajes, etc. multiplicado por provincias y municipios. El segundo paso consta en multiplicar todo eso por los años (para ser generosos)que tenemos de democracia. Hechos ya estos dos cálculos, reflexione si existe algún político (salvo alguna honrosa excepción, que seguramente debe haber)que justifique con su "trabajo", logros y/o proyectos las sumas de dinero que cobraron y que siguen o seguirán cobrando gracias a jubilaciones de privilegio. Alguien dijo aluna vez: "La política sirve cuando los políticos pueden cambiar, para mejor, la vida de la gente".En Argentina, es exactamente al revés, la política sirve para que la gente mejore la vida de los políticos. Por lo tanto, ellos nunca solucionarán nuestros problemas, porque son ellos, precisamente, “el”problema. Sin embargo, tampoco debemos olvidar que nuestros políticos son personas que nacieron, viven, y se educaron en nuestro país, y tienen, por lo tanto, la impronta e idiosincrasia argentina. Dice Tito Livio en su Historia de Roma: «…primero una especie de relajación, después cómo perdieron base cada vez más y luego cómo comenzaron a derrumbarse hasta que se llegó a estos tiempos en que no somos capaces de soportar nuestros vicios ni su remedio». Exactamente lo mismo aplica para la Argentina.

domingo, 16 de septiembre de 2018

EL ATRILERO: RESERVAS VERDES

EL ATRILERO: RESERVAS VERDES: Inflación, devaluación y estancamiento, un combo letal Por María Belén Escobar - 16/09/2018 La aceleración de la inflación y la suba del ...

MUNDO PARALELO

Un mundo paralelo Escrito por Omar López Mato Mi padre decía que el vivo aprende de los errores ajenos y el tonto, ni siquiera de los propios. No decía ni el más inteligente, ni el más instruido, sino el vivo, el astuto, aquel que puede ser analfabeto, que puede no ser brillante intelectualmente, pero que sobrevive y se destaca a pesar de su escases de medios. De allí que tener al equipo económico con más preparación académica de los últimos 60 años, no es garantía de éxito. Probablemente este nos salve de algunas burradas ecuménicas como las que sufrimos a manos de Kicillof y sus secuaces. Es bueno revisar lo actuado en estos últimos dos años con perspectiva histórica para no pisar de nuevo la cáscara de la banana y tropezarnos, aunque la avenida esté sembrada por bananas que nuestros predecesores han distribuido con esmero. Merece valorarse como una crítica constructiva. 1)La Argentina no funciona con un dólar barato, porque el costo nacional, ineficiencia del Estado, costo sindical, asistencialismo, la deuda pública y la enorme presión impositiva, nos convierte en un país caro, que solo puede competir con productos agrícolas contra otras naciones del mundo. 2) En un país que no está acostumbrado a la flotación, toda corrección de valores es interpretada como traumática (la sombra del 2001 nos persigue)y el gobierno cayó en la tentación de rifar reservas ¿Cuántos millones nos salió frenar esta acomodación del billete americano que de una u otra forma hubiese llegado?Lo único barato en la Argentina estos últimos dos años, fue el dólar. 3)Cuando el gobierno no cumple su palabra crea desconfianza y todos saben que la confianza es la base de la economía. El ingreso de capitales extranjeros que crearon un cuadro de euforia inicial, se acabó cuando les quisieron cobrar impuestos a los activos financieros. Obviamente se fueron (al igual que mucha plata local)y crearon un agujero que el gobierno debió tapar con la plata del Fondo. 4)Ahora el gobierno está tentado de incurrir en un error semejante: hay bienes que se repatriaron bajo ciertas condiciones y ahora este mismo gobierno quiere cambiar la cancha. Eso no solo es falta de viveza, sino atentar contra la confiabilidad. Sí un amigo lo engaña ¿sigue siendo su amigo? Este gobierno, como muchos que los precedieron, pesca en la pecera y caza en el zoológico. Es vox populi (y esto lo deberían saber)que la economía argentina tiene una alta evasión fiscal ¿un 30 %?Pongale. Si es el 30 % del PBI hablamos de 150.000 millones.Esa plata debería reportar un 30 % en impuestos… ¡Oiaaa! Es lo mismo que le pedimos al fondo… ¡Mirá vos!Eso quiere decir que si hubiesen hecho lo que debían hacer (hacer que se cumplan las leyes)no deberíamos estar mendigando por el mundo, ni hipotecando el futuro de varias generaciones. No hay que seguir aumentando la presión impositiva entre aquellos que si lo pagan. En lugar de pedir plata prestada a Trump (¿Quién duda que Trump bendice el préstamo del Fondo?)hubiese sido mejor pedirle ayuda para extraditar el dinero de los argentinos que está en bancos americanos. (convertidos en los nuevos paraísos fiscales).Esta es una forma rápida de aumentar la base imponible. La Argentina hace 6 años que no crece… y sin embargo este gobierno siguió con un modelo atemperado del kirchnerismo. No solo no crecimos, sino que estamos en una recesión mayor y más endeudados. ¿Por qué? Porque pocos han invertido en producción, ya que la presión impositiva quita todo interés en invertir en un país cuyo Estado gasta más del 50 % del PBI en burocracia y asistencialismo. Las actividades productivas lícitas no ganan dinero porque lo confisca el Estado. Entonces ¿quién invierte? ¿Con qué plata?Si el gobierno está pensando en cobrar impuestos retrógrados, como ingresos brutos e impuestos a los bienes personales, aunque éstos sean productivos y den trabajo legítimo, que es lo que más falta en Argentina. ¡Trabajo productivo! El jueves 29 de agosto el país sufrió un golpe de Estado económico: un grupo de banqueros ligados al kirchnerismo atacó la frágil estructura económica del país. El gobierno ¿qué hizo?Una vez más dilapidó plata del Central. Y una vez más, corrió a pedir más plata del FMI. Y una vez más reimplantó las retenciones y aumentó los impuestos. Lo vuelvo a repetir: No hay que ir a Harvard para pedir plata prestada y aumentar los impuestos. ¡Un poco más de imaginación, muchachos!Saben muy bien que, a más presión fiscal habrá menos inversión y más evasión. La hipertrofia Estatal y su subsecuente aumento de la presión fiscal, termina afectado a los pocos que trabajamos para mantener el festival y a los pobres con el impuesto inflacionario… Y ¿qué hicieron los políticos responsables de llegar a esta situación?Nada. ¡Siguen creando impuestos que distorsionan los precios!Seguir haciendo lo mismo, pensando que tendrán otro resultado. Eso es lo que Einstein llamaba estupidez. A mí me gusta creer que existe un mundo paralelo (no exactamente platónico)donde en el agujero negro del Estado existe otra casa igual a la mía y otro automóvil igual al que tengo y otros bienes como los propios, porque en 30 años de aportante “alguien”se ha quedado con esos bienes que podría haber tenido y que no tengo, tragado por la voracidad de un Estado que no hace nada para enmendar su hambre de bienes de sus ciudadanos. Nada ha asistido esta enmienda del gabinete“pour la galerie”,este juego de las sillas ministeriales y secretarías. No engañen, no han ahorrado ni un peso. Tampoco han entregado los honorables diputados ni senadores que han exigido sacrificios sin dar el ejemplo de austeridad. La clase política y sus socios venales, se han llevado la casa, el coche y los otros bienes que usted no puede tener, pero ellos si poseen a través de los impuestos que pagó. ¿Dónde está la plata de la corrupción?Los políticos la dilapidaron en sus campañas y prebendas. Toda propuesta económica es vana si no crea convencimiento en los interlocutores. Toda promesa es vana si no se cumple lo pactado y crea más incertidumbre. Solo le pedimos una cosa a este gobierno que votamos ansiando un cambio: Cumplan y hagan cumplir las leyes, y sancionen a quienes no lo hagan. Sancionen a los corruptos. Sancionen a los evasores, porque si no hay un estímulo superador, habrá una tentación generalizada de caer en evasiones. No opriman con exacciones confiscatorias porque estarán fuera de la ley y quebrarán la regla de oro de la economía: “La confianza”. Omar López Mato Médico y escritor

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