domingo 29 de noviembre de 2009

CONVOCATORIA


S. O. S.
Seguridad Orden Solidaridad

Los ciudadanos, sin distinciones de ningún tipo, en nombre de la República y luego de haber acompañado al campo, en el acto que realizará a las 17 horas en el Rosedal de Palermo, nos reuniremos “todos” en la Plaza del Congreso el 10 de diciembre de 2009, a las 19 horas, para festejar el triunfo de la democracia en los comicios del 28 de junio.
Es imprescindible que seamos muchos, porque necesitamos darle a los legisladores que ese día asumirán sus cargos, y a aquellos que continuarán sus mandatos, quienes serán los protagonistas de este evento cívico, la seguridad del respaldo de la ciudadanía a la recuperación de las facultades constitucionales del Poder Legislativo.
Y para que esos mismos representantes sepan que el pueblo entero, asumiendo a partir de ese día su auténtico rol ciudadano que no se agotó con el voto, les envía un angustiado SOS en demanda de seguridad, de orden y de solidaridad, y los seguirá apoyando y observando en su desempeño, para comprobar que el mandato que recibieron en las urnas sea cumplido con exactitud.
Convocamos a todos los sectores a manifestarse pacíficamente, reclamando la plena vigencia de la Constitución Nacional y gritando al mundo que queremos vivir en democracia y en libertad.

¡Viva la Patria!

ETAPA DIFERENTE


El Tribuno - 29-Nov-09 - Opinión

Comienza una etapa diferente

por Pepe Eliaschev

Quiere gobernar no menos de 12 años seguidos. Ese es el proyecto del ex intendente de Río Gallegos, blanqueado el miércoles pasado en un curioso cónclave con el puñado de profesores universitarios de izquierda que han visto en él la luz, y lo consideran como un John William Cooke de carne y hueso.

Cooke, que murió hace más de 40 años, era la "pata" marxista del peronismo. Perón lo alentaba, como también avalaba a Vandor en aquellos tempranos años sesenta.

Nada ha cambiado mucho en el peronismo. Disfónico e inmutable, Néstor Kirchner certificó ahora que quiere quedarse en el gobierno un total de tres mandatos. Por eso prepara, ya de manera evidente, la campaña presidencial Kirchner 2011. Puede ser él, pero también ella.

La línea que les "baja" a sus cuadros ideológicos es gobernar hasta 2015. En todo caso lo trascendente es que el matrimonio siga habitando la residencia de la Quinta de Olivos.

La noción de una permanencia en el poder que supere todos los atenuantes y limitaciones temporales de una democracia, la enunció estos días uno de los cuadros más petulantes y desdeñosos de la nomenclatura kirchnerista, el senador Eric Calcagno.

Este economista, que siendo embajador de Kirchner en Francia se presentaba en la sociedad parisiense como "Eric Calcagno y Maillman", tuvo la elogiable audacia de confesar esta semana que la emergencia económica que acaba de renovarle el Congreso al Gobierno debería durar "decenios".

Para levantar la emergencia, dictaminó el cuadro kirchnerista, "faltan muchos años". ¿Por qué? Porque "estamos intentando reconstruir el Estado".

Dicho y hecho, casi como frutilla del helado oficial, el Senado votó, por 38 a 23, la emergencia, que será esta vez no de uno, sino de dos años más, hasta el 31 de diciembre de 2011. De modo que si alguno de los Kirchner repite ese año y es electo para quedarse hasta 2015, asumirá en estado de emergencia, uno de los más colosales (y exitosos) proyectos para obliterar la separación de poderes estipulada por la Constitución.

Desenlace buscado: se castra al Congreso, reducido a la impotencia de legislar virtualmente, ante un Ejecutivo que hace y deshace lo que quiere con las reasignaciones de partidas presupuestarias, situación que se perpetúa desde 2002.

VOLANTAZOS

Cuando la emergencia pedida por el presidente Eduardo A. Duhalde se aprobó en medio del colapso de 2002, la entonces senadora santacruceña Cristina Kirchner votó en contra. Hoy, como presidenta, ella no puede gobernar sin emergencia. Con la norma ratificada, la Argentina, gobernada por diferentes peronismos, completará ese 31 de diciembre de 2011 un total de nueve años en emergencia crónica.

Termina así la tormenta "legislativa" del oficialismo, preparada tras la derrota electoral (sufrida pero nunca aceptada) del pasado 28 de junio. En las 72 horas posteriores al colapso, los Kirchner pergeñaron en Olivos lo que luego se fue produciendo, entonces todavía asesorados por el volátil Alberto Fernández, que ahora anda predicando a los cuatro vientos un risueño kirchnerismo sin los Kirchner, aunque él no lo confiese en público así.

Entre mediados de julio y estos finales de diciembre, los de Olivos apretaron el acelerador y le sacaron hasta la última gota de leche a un Congreso donde el oficialismo vota a ojos cerrados, abrumado de miedo e intoxicado de obediencia debida. Eso ahora se termina, pero el paquete de normas logradas por el kirchnerismo es de alcances faraónicos: medios de comunicación, asignaciones universales, estatización de empresas y, sobre el final, la famosa "reforma" política.

DESPILFARRO

Esa reforma, ¿fue una auténtica y trascendente reformulación de la precaria y sospechosa actividad política argentina? ¿La elección de candidatos electorales por los partidos a través de internas "abiertas, simultáneas y obligatorias" solucionará la falta de credibilidad de las organizaciones políticas? ¿Se introdujo tal vez la boleta única o el voto electrónico? ¿Se impedirá desde ahora la estafa obscena de las candidaturas truchas llamadas "testimoniales", el más descarado fraude político acuñado por el oficialismo en las pasadas elecciones? ¿Se reprimirán las versiones más descaradas y crudas del transfuguismo, mediante el cual el poder del dinero oficial compra cuanto gobernador, senador o diputado se proponga adquirir? ¿Se transparentará el financiamiento de la vida política si la herramienta financiera será manejada en exclusividad por el gobierno de turno?

Las respuestas a estos interrogantes son sistemáticamente negativas: es un récord difícil de igualar que un gobierno que proclama ambicionar una política más seria, honrada, moderna y democrática, haya "sacado" a solas la ley en el Congreso, sin escuchar ni admitir una sola objeción de los partidos de la oposición, que deberían haber sido los protagonistas indispensables de un maduro consenso para legislar una reforma sólida, duradera y sostenible en el tiempo.

VERDADES

Para el ex vicepresidente de la Cámara de Diputados, Rodolfo Rodil, la mentada "participación social en la determinación de los candidatos" o "la doble legitimación", de la que hablan los defensores del proyecto oficial, no es más que la máscara detrás de la que se esconde la posibilidad para que los grandes aparatos estatales (nacionales, provinciales y municipales) influyan decisivamente a la hora de seleccionar los candidatos a Presidente, Vice, Diputados y Senadores Nacionales de todos los partidos".

Lo dice de manera impecable Rodil, un hombre que, a diferencia de casi todos sus ex compañeros del hoy fallecido Frepaso, optó por la intemperie, antes que elegir los exilios dorados preferidos por sus antiguos compañeros, como Juan Pablo Cafiero, Darío Alessandro, Juliana Marino y Chacho Álvarez, todos embajadores de Kirchner en el exterior. Palabras de Rodil: "el problema de la falta de credibilidad en los partidos no radica en el modo en el que se eligen los candidatos. Son las aberraciones que se han cometido (candidaturas truchas, transfuguismo, listas colectoras, etc.), las que han degradado el sistema de representación, profundizando el descrédito de las fuerzas políticas. El gobierno ha sido el principal responsable de estas prácticas que atentan contra la credibilidad y el sistema de representación promoviendo las candidaturas truchas y el transfuguismo de legisladores y gobernadores".

¿Diagnóstico? "El verdadero objetivo de esta reforma es incrementar el poder del gobierno al momento de elegir los candidatos de todos los partidos y mantener los recursos para el financiamiento de la política en sus manos, lo demás es puro maquillaje seudo progresista".

DÉCADAS

Convertido con regocijo en una maquina de legislar en solitario, el oficialismo ya avisó lo que los Kirchner evalúan como camino a seguir a partir de marzo de 2011, porque al Congreso lo dormirán durante no menos de tres meses.

Lo dijo con su llamativa frontalidad el jefe de los diputados K, Agustín "El Chivo" Rossi: si la oposición quiere legislar "con revanchismo" desde el 10 de diciembre, el Ejecutivo se la pasará vetando al Congreso, un escenario horripilante que nace de unas convicciones profundas.

En el alma profunda del oficialismo, la democracia representativa es solo un sistema formal, lo que ellos, como todo el nacionalismo populista de izquierda y derecha, denominaron durante el siglo XX "partidocracia liberal".

Rossi, como los Kirchner, piensa que gobernar es una tarea que se debe ejercer sin ataduras ni convergencias. Entienden que el mandato presidencial obtenido por Cristina Kirchner en 2007 no ha sufrido mella alguna, ni debe atenerse en lo más mínimo a la voz ciudadana expresada en 2009. Es una postura de recio conservadurismo: nada debe ni puede cambiar.

Éste es el mismo peronismo que con las elecciones parlamentarias de octubre de 2001 encontró la excusa para nombrar presidente del Senado al peronista misionero Ramón Puerta, tras los pobres resultados del gobierno de Fernando de la Rúa en aquellos comicios. Semanas más tarde, derrocado De la Rúa, Puerta ocupaba la presidencia de la Nación desde el Congreso para abrirle paso al fugaz gobierno de Adolfo Rodríguez Saá.

El justicialismo sabe mucho de esto y los Kirchner han usado estos meses, tras la frustración del 28 de junio, para dejar marcado el terreno. Le aguardan, pues, a la Argentina horas de dañina testarudez oficial, de cara a un poder que se percibe a sí mismo como investido de un mandamiento intocable.

sábado 28 de noviembre de 2009

DIKTADURA


perfil - 28-Nov-09 - Columnistas

CONTROL K
¿Estamos viviendo bajo una dictadura?

por Quintín

Hace unos meses, durante una entrevista para PERFIL, Guillermo O'Donnell hizo esta declaración estremecedora: "En esta Argentina nuestra, el riesgo de que la democracia muera lentamente es muy fuerte. Un día uno se despierta y se da cuenta de que la democracia ya no está." Es cierto que un día uno se despierta y se da cuenta de que se quedó pelado o de que perdió interés en su trabajo, aunque esos procesos hayan durado mucho más que la noche anterior. Pero no estoy seguro de que con la democracia ocurra lo mismo; es decir, de que la certeza inequívoca de desaparición sea tan contundente y, mucho menos, aceptada por todos. Después de todo, ningún dictador moderno se describió a sí mismo con esa palabra y hay demasiadas voces dispuestas a sostener el carácter democrático de regímenes abiertamente totalitarios como para creer ingenuamente que ese despertar pesadillesco al que se refiere O'Donnell será compartido por todos.

Pero hay una duda aun más acuciante. ¿No será que ese día ya llegó? ¿No es posible que la Argentina esté viviendo bajo una dictadura sin que todavía nos hayamos dado cuenta cabalmente? ¿No estaremos como al calvo que aún no se miró al espejo con suficiente atención? Para abonar esta sospecha hacen falta, en verdad, unos pocos argumentos, apenas una serie de preguntas. ¿En qué país democrático un gobernador electo por la oposición se pasa al partido de gobierno antes de asumir? ¿En qué país democrático los jueces dependen de un consejo controlado por el Ejecutivo que prefiere mantener en su lugar a los magistrados más impresentables para condicionar así sus fallos? ¿En qué país democrático los mecanismos de control de las acciones del gobierno están completamente desactivados? ¿En qué país democrático un funcionario trampea por años las estadísticas públicas al mismo tiempo que fija los precios de los bienes y servicios a su arbitrio, interviene en las empresas privadas y amenaza de muerte (incluso en público) a los funcionarios que se le resisten? ¿En qué país democrático las derrotas parlamentarias o electorales del gobierno son irrelevantes a la hora de evitar que este imponga sus decisiones en todos los terrenos?

El otro día hablaba con un kirchnerista que me exponía las dos objeciones básicas a mi teoría. Una es que, después de todo, es muy probable que los Kirchner pierdan el gobierno en las elecciones del 2011. Por supuesto, una gran mayoría de los argentinos desea que eso ocurra, pero cada día está más claro que perder el poder no está en los planes de los Kirchner y que, hasta ahora, vienen logrando su objetivo a pesar de las escasas simpatías que despiertan. Nadie sabe qué consecuencias tendrá la reforma electoral que impulsan, ni si los candidatos opositores serán impugnados, procesados o víctimas de cualquier artilugio disponible, del tipo de los que hoy utiliza el Gobierno para apoderarse de Papel Prensa. Desde ya, no pocos kirchneristas tienen diferencias con sus jefes y piensan secretamente que no estaría tan mal dejar el poder. A los que andan por la calle les resulta difícil no reconocer el malhumor colectivo hacia el matrimonio presidencial y, por otra parte, empiezan a advertir que el único lugar posible en el dispositivo oficial será cada vez más claramente el de la obediencia ciega. Desde allí se aferran al último argumento disponible frente a la evidencia del avasallamiento progresivo de las instituciones y la evolución hacia un sistema no sólo cada día menos republicano, sino más plagado de incompetencia, corrupción e injusticia. Dicen los kirchneristas que nadie puede decir que vivimos en una dictadura, dado que no hay presos políticos, muertos por la represión ni casos de censura lo suficientemente flagrantes como para inclinar la balanza en ese aspecto. Efectivamente, allí tienen un punto. Pero entonces se llega al meollo de esta discusión: si los Kirchner están crecientemente dispuestos a domesticar a la prensa y a pasar por encima a la división de poderes, el federalismo y los controles institucionales, ¿qué es lo que va a impedir que en algún momento avancen también contra las libertades personales y que este artículo, para poner un ejemplo, se convierta en delito?

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No consuman, no sponsoreen, hagan fuerza para que el Seleccionado siga perdiendo, así terminamos pronto con esta lacra; paradógicamente es hacer patria.
Publicado por Ceo
Etiquetas: El país, Los Kirchner, Política nacional

viernes 27 de noviembre de 2009

COMPLEJIDAD



Dadores de ideas

* Consultora Oxímoron

27 de Noviembre de 2009 | 1:18 pm
La complejidad cultural del antikirchnerismo (I)
SEMINARIO: Ante la saturación teórica del kirchnerismo, el Portal decide indagar sobre la Oposición.

La complejidad cultural del antikirchnerismo (I)escribe Osiris Alonso D’Amomio
Consultora Oximoron, especial
para JorgeAsísDigital
Introducción

El antikirchnerismo -o, con mayor rigor, el conglomerado no kirchnerista-, participa de una complejidad cultural que debiera ser, antes que subestimada, estudiada.
Se asiste al riesgo plácido de descalificar, en bloque, y como es habitual, a “la oposición”.
Se la impugna. Se la culpa. Se la hace responsable por no contener los arrebatos del oficialismo. Por no capitalizar el hartazgo creciente de la porción, decisivamente mayoritaria, de la sociedad.

“No hay nadie enfrente”.
La apreciación, popularmente certera, es devaluatoria. Pero también es injusta.
Los “de enfrente”, los opositores más reconocibles, son individualmente considerables. Pero se encuentran ineludiblemente divididos. Hostigados por un conjunto de personalismos naturalmente irreprochables. Retrocesos que se perciben como vanidades. Reyertas previas que tienen que ver con episodios confrontacionales de la historia. Por rencores bilaterales. Traiciones mínimas.
Es el reflejo indeseable de la fragmentación política, hábilmente administrable desde los recursos del poder. Un fenómeno -la fragmentación- que condiciona a la sociedad necesitada de soluciones básicas. Las que pueblan los discursos, pero siempre en el marco de la oralidad.
La espantosa continuidad del fracaso magnifica la sensación del desperdicio. De la vida desaprovechada. Entre episodios impresionantes de violencia diaria. Entre expresivas obturaciones que hacen, por ejemplo de Buenos Aires, un enclave cotidianamente infernal.
Cobos, Duhalde, Solá

En principio, la gran parte de los bloques opositores, relativamente estructurados, los encabezan los fragmentos que se apartaron del kirchnerismo.
Emanaciones, por la dinámica del desgaste, del campo oficial. Desprendimientos. Pérdidas.
Por ejemplo dos de las figuras principales, las que se encuentran en el pleno armado de la superación, salieron, de alguna manera, de las filas de aquello que se proponen combatir.
Cobos es la más alta representación opositora externa (desde fuera del peronismo). Convive, invariablemente, con la deslegitimación natural de ser el vicepresidente de la república. Se consagró como compañero de fórmula de La Elegida, en la alucinante Concertación.
Materia invalorable para la señora Carrió. Es la enemiga que se obstina en evitar el acceso, de Cobos, hacia la presidencia.
Significa que, hasta mediados del 2008, Cobos suscribió aquella cultura con la que hoy decide confrontar.
Ocurre que “el modelo”, impulsado por Kirchner, no es impugnable sólo desde el 2008. Pueden asegurarlo quienes lo combaten desde mediados del 2003. Los que fueron desplazados del primer plano por la virulencia, y el poder de representación, de los nuevos oponentes. Es el caso de Carrió (ella tendrá su propio ítem en el Seminario).

Duhalde, en cambio, es el máximo exponente de la oposición interna. Desde el pulmón del peronismo.
Al Piloto de Tormentas ya no le alcanzan las iglesias de Roma para inclinarse. Hacerse perdonar. Arrepentirse del pecado de haberlo ungido. De haber “traído al Loco”. De haber quedado, en definitiva, ante la historia, como un “buenito”.
Pero hubo algo más en Duhalde que una errónea selección: Kirchner lo mantuvo conchabado, a Duhalde, durante dos años, como Inspector de Tránsito del Mercosur (El puestito que hoy tiene Chacho Álvarez).
Mientras Duhalde, a través del aprendizaje con los líderes vecinos, hacía el curso acelerado de estadista, Kirchner -a Duhalde-, lo vaciaba. Le perforaba la provincia de Buenos Aires, la más estragada y, sin embargo, racionalmente la que más les interesa.
Por cuya conducción hoy, Kirchner y Duhalde, confrontan. Segundos afuera (o sea el resto del país que se jactó de ser federal). Ítem propio, también, para el Seminario.

Una tercera emanación, para otorgarle colorido al curso, la representa el presidenciable Felipe Solá. Fue el instrumento más importante, de Kirchner, para la decapitación, oportunamente provincial, de Duhalde.
Solá salió a debatirse por el prestigio kirchnerista, como primer candidato a diputado en el 2007. Para ir, contra Kirchner, en el 2009. Pero ya como segundo.
Porque el primero fue Francisco De Narváez, el que debió ser la revelación. Porque le ganó a Kirchner. Por motivos tratables, secundarios, derivados del hartazgo social. Pero le ganó.
Fue apenas cinco meses atrás. Aunque después De Narváez no supo, o no pudo, mantener, en la agenda, la gravitación de su triunfo.
De Narváez

De Narváez es -para Consultora Oximoron-, el ejemplo máximo de la dispersión que debiera estudiarse especialmente en el Seminario. Un signo desalentador de la complejidad cultural. En simultáneo, representa también un síntoma de la banalización institucional. Acaso a su pesar, De Narváez es captado como un caballo multifacético, que puede atreverse para todas las cuadreras.
Hoy De Narváez figura en las pantallas conjeturales como candidato a gobernador (con Macri como presidente, o con Cobos). Pero quienes lo conocen aseguran que el hombre va también por la presidencia. O que puede ir, incluso, como vice de Cobos. O intentar, por si no bastara, la jefatura de gobierno de Buenos Aires.
Aludir a De Narváez implica, invariablemente, referirse, menos que a la fosforescencia del peronismo disidente, al acosado Macri.
Otro presidenciable, tan solo, si es que va como estandarte de la superstición del peronismo. Que de ningún modo, nunca, lo va a llevar. A pesar de la ferviente obstinación de Puerta. Pero para tratar, en el Seminario, cuando se analice el ítem del Peronismo Disidente. O Federal.
Reclamo

“¿Por qué no se unen?”.
Es el reclamo de las señoras honestamente preocupadas. Conmovidas, acaso, por los análisis del Profesor Grondona.
La “unión nacional”, inspirada en el moncloismo, es básicamente un deseo imaginario. Casi utópico. Pudo comprobarlo Duhalde, cuando querelló a Carrió. Tal vez fue nada más que para disponer del privilegio de entrevistarla. A solas. Cuando Duhalde se dio cuenta que el enemigo de Carrió de ningún modo es Kirchner. Es Cobos.
La eventual unión que reclaman las señoras, el amontonarse contra Kirchner, sería, en todo caso, la antesala de otro desastre. Comparable al desastre que deja, como legado, el kirchnerismo. Ya tratado. Hasta la saturación.

Osiris Alonso D’Amomio
Consultora Oximoron, copyright by
JorgeAsisDigital.com

CONDENADOS



CADAL - 27-Nov-09

http://www.cadal.org/articulos/nota.asp?id_nota=3120

La mediocre economía 2010-11 parece
condenar definitivamente al poder K

por Pablo Díaz de Brito

¿Cual será en la Argentina el panorama económico en la segunda mitad de 2010 y en la primera de 2011? Pregunta que es capital, políticamente hablando, porque de ese panorama, y no de otra cosa, dependerá el futuro político del país. De si nos liberaremos o no del régimen K en diciembre de 2011. Porque si se da una decente reactivación, la astucia de Néstor podría hacer el resto. Le podrá vender a un sector de la población que es mejor ese poco de bienestar y consumo que hacer un cambio drástico y darle el gobierno a Cobos, o un peronista no muy peronista, como Macri, o a un peronista raro e imprevisible, como Reutemann.

Pero si éste es el plan, ¿por qué el gobierno se empecina en aplastar la inversión privada, en espantarla? Sin una buena dosis de inversión, se sabe, la reactivación será floja, del orden del 2 o 3 del PBI, y eso no alcanza para bajar la altísima desocupación que sufren los sectores más pobres, golpeados por la ola de despidos en la economía informal (según El Economista, allí la desocupación creció 5 veces más que en el sector formal durante la crisis 2008-09), ni para reactivar el consumo en serio. Súmese la alta inflación, incorporada definitivamente al modelo económico, al menos desde 2006. Se sabe: la inflación golpea duro al salario real, empuja la conflictividad laboral y social, deprime el consumo, etc. Y en el gobierno nadie tiene planes antiinflacionarios, al contrario. Recuérdese el absurdo debate de 2007, sobre "no enfriar la economía".

La respuesta a aquella pregunta, de por qué el gobierno aplasta casi a conciencia a la inversión privada, debe buscarse en la misma naturaleza del poder K. Entre 2003 y 2007, se estableció un sistema policial de vigilancia sobre el empresariado, nunca visto en democracia. Pero a la vez los que se "portaban bien" podían vivir relativamente tranquilos. Y la continua expansión económica hacía el resto.

Pero ahora, en su actual etapa, parece que Néstor no puede plantearse otra forma de hacer política que no sea la confrontación generalizada. Ya era así antes del 28 de junio, y desde entonces este sesgo se ha acentuado. Contemos sólo las últimas hostilidades: Clarín, Papel Prensa, Ausol, y las intervenciones en la Sigen y en la CNV, que van mucho más allá del caso Papel Prensa. En fin, sólo se salvan, en el campo empresario, los capitalistas amigos y nadie más. Morenización a fondo, en suma.

Fuera de ese privilegiado círculo de amigos, solamente crecerán fuerte los sectores vinculados a ciertas exportaciones, según estiman las consultoras, pero eso no alcanza ni remotamente para lograr otro empujón como el de 2003-07, origen y fundamento de la fenomenal suerte política del kirchnerismo. Sin esos años "de oro", el kirchnerismo estaría muerto hace rato y habría perdido las presidenciales de 2007, porque nunca tuvo sintonía con el grueso de la sociedad, que lo votaba solamente por aquella fortuna económica.

En resumen, todo indica, según el consenso general de los economistas, que nos espera un bienio de poco crecimiento, alta inflación, fuerte conflictividad social, más aislamiento internacional, etc. De manera que la suerte del kirchenirsmo estaría sellada. Al menos, desde la perspectiva de la economía. Que, vale recordarlo, ha sido fundamental para decidir la suerte de todos los gobiernos desde 1983 para acá, y desde antes también.

¿PORQUE NO TE CALLAS ?




Por José Cubisino

En el programa televisivo "A Dos Voces", que conducen los periodistas Bonelli y Silvestre, entre los invitados al mismo se hallaba el ex-gobernador Sola. El mismo mantuvo una extensa charla con los mencionados periodistas sobre distintos temas, pero sobresaliendo el referido a la inseguridad actual. Y al respecto es imposible admitir y tener que escuchar la defensa que tenazmente ejerciera de la gestión como ministro de seguridad del ex-ministro Arslanian, inclusive en comparación con la actual gestión del gobernador Scioli y el ministro Stornelli. Pero además asegurando que durante su gestión como gobernador había un control casi absoluto de la inseguridad. Tal fue la irresponsabilidad de sus dichos que motivó la intervención del Jefe de Gabinete de Scioli, que se hallaba en el estudio, replicando sus comentarios y apoyando la gestión actual del ministro Stornelli. Es que el ex-gobernador Sola que asume como diputado y tiene pretensiones de ser candidato a presidente en el 2011, llegó inclusive a criticar el proyecto de Código Contravencional, afirmando, que por ejemplo,.. "ningún merodeador se ha detectado que luego cometa delito alguno..", por lo que afirmó que dicho Código es inoportuno y va a afectar la libertad de los bonaerenses en general..".Realmente habría que contestarle al ingeniero Sola, que llegó a tener a un ingeniero agrónomo como ministro de seguridad, con las mismas palabras del Rey Juan Carlos, cuando en defensa del Presidente del Gobierno Español Luis Rodríguez Zapatero, que en la Cumbre Iberoamericana, era permanentemente interrumpido en su discurso por el presidente Chávez de Venezuela, le expresara a éste... ¿POR QUE NO TE CALLAS?

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