lunes, 22 de mayo de 2017

Pacificación Nacional Definitiva: EL LEÓN ENJAULADO

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domingo, 21 de mayo de 2017

Pacificación Nacional Definitiva: CÓDIGO GEORGIAS

Pacificación Nacional Definitiva: CÓDIGO GEORGIAS: El Día de la Armada se emitió en TV una producción presentada por la señora Miriam Lewin, que se limitó a criticar la figura del entonc...

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Pacificación Nacional Definitiva: CONTINÚAN LAS OPINIONES DE LECTORES

Pacificación Nacional Definitiva: CONTINÚAN LAS OPINIONES DE LECTORES: INFINITA IMPUNIDAD Difícil es transmitir lo que significa ver morir a un padre joven y lleno de vida a manos de un grupo de terrori...

sábado, 20 de mayo de 2017

ESPEJO BRASIL

Panorama político nacional de los últimos siete días Los consensos y el espejo brasilero La gira asiática del presidente Macri fue, como se esperaba, muy exitosa. Conviene no deducir de este hecho incuestionable que sus efectos sobre la economía argentina se observarán de la noche a la mañana. Lo que ha cambiado es que se ha abierto una puerta a la financiación de grandes proyectos de infraestructura y a inversiones en sectores relevantes. En cualquier caso, esa puerta se franqueará rotundamente cuando las contrapartes se convenzan plenamente de que Argentina ha forjado un consenso consistente sobre su comportamiento a mediano y largo plazo. La Moncloa argentina Con ánimo electoralista, estimulado sin duda por el breve plazo que resta hasta que se consume el comicio de medio término, el gobierno interpreta que ese consenso tiene una única vía para manifestarse: la victoria oficialista en las urnas de octubre. Esa mirada esconde una suerte de extorsión tácita: “si la sociedad argentina no nos elige, los inversores y financistas potenciales no van a venir”. No es cierto que la victoria oficialista sea la única forma posible de consenso. Sí es probable que una derrota oficialista volvería más acuciante la demanda externa de que ese consenso se consume y evidencie. Encuestas y pronósticos parecen coincidir en que el gobierno conseguirá un resultado numéricamente satisfactorio en las urnas. De todos modos, una elección como la que se producirá en octubre admitirá distintas lecturas pues el escenario estará fragmentado. En la suma del territorio el gobierno probablemente saldrá primero pero no conseguirá más votos que la oposición; aunque conquistará más bancas que las que pondrá en juego, no conseguirá todavía un número de diputados ni de senadores que le garantice autonomía de movimientos en el Congreso: seguirá dependiendo de las negociaciones con los bloques ajenos. Más allá de encuestas, augurios y deseos, es difícil que en el decisivo ring de la provincia de Buenos Aires el oficialismo pierda frente a un peronismo que no consigue todavía unificar personería alrededor de una conducción y candidatos plausibles. Pero podría ocurrir: la democracia se caracteriza por admitir cierto margen de incertidumbre que sólo se disipa cuando se cuentan los votos. En cualquier caso, el consenso que se le pide a la Argentina es algo diferente que el resultado favorable que pretende el gobierno y algo independiente de su eventual victoria. De hecho, eso quedó destacado el jueves último en el Salón Azul del Senado cuando, ante muy numeroso público formado por políticos en actividad y en retiro, un panel formado por primeras figuras del Pro (Federico Pinedo), el radicalismo (Ernesto Sanz) y el peronismo (Miguel Pichetto) analizó los pactos españoles de La Moncloa junto a uno de sus forjadores, el ex senador comunista español Ramón Tamanes. En ese marco, Sanz insistió en su idea de que se necesita un acuerdo de gobernabilidad que vaya más allá del actual oficialismo, pues “seguirá sin haber una fuerza política mayoritaria" después de la elección de octubre. Pinedo, por su parte, coincidió en la virtud de una convergencia de esa naturaleza, ante “las dificultades y desafíos que presenta la economía global”. Casi traduciendo lo que Macri escucha en el exterior, Pinedo propugnó el consenso amplio para “ dar señales de que la Argentina no va a seguir con sus ciclos de crecimiento y de destrucción de lo conseguido". Miguel Pichetto, de su lado, recordó que, al inaugurarse el gobierno de Mauricio Macri, él mismo había propuesto un “Acuerdo del Bicentenario”. Que no llegara formalizarse no quiere decir que no se pusiera parcialmente en práctica (el gobierno consiguió aprobar un centenar de leyes gracias a la colaboración opositora), pero la falta de una concreción explícita de ese acuerdo que piden afuera y –como queda claro- también adentro, indica que se ha perdido mucho tiempo en avanzar en el amplio consenso posible e indispensable. El salto sin red Antes de regresar de Asia, el Presidente tomó nota del recalentamiento político-institucional que sufre el socio mayor de Argentina: Brasil. La perturbación en el vecindario inevitablementa incrementa la cautela con la que se mueve el mundo en relación con la Argentina. Más allá de esa dificultad genérica, los problemas de Brasil afectan directamente al país: tienen consecuencias monetarias, productivas, comerciales. Si se quiere, también tiene consecuencias políticas. De hecho, las investigaciones judiciales que destapan escándalos y sacuden al sistema político brasilero ya han registrado repercusiones locales en Argentina que han determinado que grandes compañías cambiaran de mano y que altos funcionarios públicos se encuentren sometidos a sospechas e investigación. Todo indica que los sacudimientos de nuestro gran vecino no terminarán de inmediato. Las investigaciones judiciales amplificadas por los medios sugieren que el tejido conjuntivo del sistema político brasilero está contaminado por distintas formas del financiamiento ilegal, con su contraprestación de favores y protecciones non sanctas a empresas y su extensión a tramos de las instituciones (sin excluir la Justicia) y los cuerpos burocráticos. Que los brasileros descubran ahora que varios de quienes motorizaron el apartamiento de la Presidente Dilma Roussef están involucrados en la misma especie de manejos ilegales que se imputaban a Roussef y a su partido (el PT de Lula Da Silva), extiende la sospecha y la deslegitimación al conjunto del sistema política y hace difícil prever sobre qué pilares podrá asentar su autoridad, legitimidad y capacidad de gobierno quien sea llamado a reemplazar al actual Presidente, Michel Temer, candidato a seguir muy pronto el desalojo que sufrió Dilma. Aunque Temer ha asegurado que no renunciará (Roussef también lo había proclamado antes del juicio político), parece claro que no cuenta con capacidad para controlar la situación y sostener su gobierno hasta el final. La Justicia podría, basándose en el financiamiento ilegal que facilitó la campaña de la fórmula Roussef-Temer, declarar nula la elección que los llevó al gobierno, lo que exigiría convocar a elecciones adelantadas. Las manifestaciones callejeras de los últimos días pedían justamente eso: “elección directa”. Es difícil, sin embargo, que el sistema de fuerzas de lo que podría designarse como establishment de Brasil se resigne a la prueba sin red de dejar la última palabra en manos del cuerpo electoral , con el sistema de mediaciones políticas desarticulado. Más aún: si no avanzan nuevas causaas contra él, podría ocurrir que la elección directa devolviera la presidencia a Lula. En rigor, las encuestas muestran que es el candidato que cuenta con más apoyo, inclusive en tiempos en que arrecian causas judiciales y campañas periodísticas en su contra. Por ese motivo, no es improbable que se tolere por un cierto tiempo la continuidad impotente de Temer mientras se genera un consenso para una salida sin elección directa, basada en el Congreso, que elegiría una persona mayor de 35 años para que complete el mandato que inauguró Dilma Roussef, y sea presidente hasta diciembre del año próximo. Ese elegido debería tener rasgos muy marcados de credibilidad y autoridad que le otorguen crédito ante la opinión pública y debería asentarse en un consenso de gobernabilidad que vaya más lejos y más profundo que la suma de fuerzas del gobierno. El espejo brasilero pone en evidencia tanto la virtud de los acuerdos que garantizan gobernabilidad y sostienen reformas indispensables para afrontar los desafíos del mundo como la desgracia de perder o destruir esos consensos. La Argentina, que supo experimentar esas desgracias, no debería desperdiciar los acuerdos mientras sean posibles. La experiencia de Dima y de Temer indica que las elecciones son un pilar muy importante de la gobernabilidad. Pero no el único. Jorge Raventos

UN HOMBRE

UN HOMBRE Calendar mayo 20, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (20/5/2017) Brasil, nuestro vecino, con más de 200 millones de habitantes, nuestro socio comercial más importante, está transitando momentos difíciles. Parecería que la corrupción es una mancha generalizada entre la mayoría de sus políticos y sus empresarios. Los ciudadanos de a pie, sólo se ocupan de la política cuando la economía no anda bien. Brasil recién empezaba a salir del pozo económico. Sin embargo, el grito más escuchado hoy es, “fora Temer”.Es casi el final del camino que empezó con el “mensalao”, el petrolao” y ahora el “lavajato”. Importantísimos políticos brasileños como Joao Dirceu (mano derecha de Lula, liberado el 3/5/17 por no tener sentencia firme), o el pilar del empresariado Marcelo Odebrecht (una de las más grandes constructoras mundiales), encarcelados por corrupción. 25 miembros de los gobiernos de Lula fueron sentenciados y están presos. El mismo Lula está siendo investigado. La ex presidente Dilma Roussef fue destituida a través de un juicio político, no por corrupción (con la que convivió y, o no la vio, o la dejó pasar), sino por mal ejercicio del gobierno. El que impulsó el “impeachment” fue el ex presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha, hoy preso por el petrolao (US$ 5 millones en Suiza, cuenta no declarada) y Dilma fue remplazada por su vice, Michel Temer, hoy acusado de coimear a Cunha para que no hable. El hecho fue grabado y filmado, con ayuda del poder judicial, por personas de JBS, la mayor procesadora de carne del mundo, que probablemente, con el sistema de “delación premiada”, de ser acusados por coimas (muy probable) puedan descontar penas. Temer alega que creía que estaba ayudado con algo de plata a un amigo preso, que nunca pensó en comprar el silencio de nadie. Algo que él, Michel Temer no necesita hacer, ya que es transparente y honesto. El problema es que ya antes de este explícito audio y video, Temer tenía muchas acusaciones por corrupción. Dice que no va a renunciar, que sería la forma más elegante de irse. De no hacerlo, quedan las posibilidades del juicio político, ya hay 8 solicitudes, es un proceso largo, y todavía Temer controla gran parte del congreso. O un juicio por el Supremo Tribunal Penal por obstrucción a la justicia y más. Esto debería pasar por la Procuraduría General de la República y de ahí a la cámara de diputados, donde debería obtener los dos tercios de los votos para poder destituirlo. O lo más rápido, que el Supremo Tribunal Electoral compruebe que la fórmula Roussef-Temer (2013) fue financiada ilegalmente, eso sostiene Odebrecht. Toda la política brasileña está en la picota. Aecio Neves, el que disputó el ballotaje con Dilma, hoy senador, debe despedirse de su carrera política porque las acusaciones lo acercan a la cárcel. Al gran empresariado le pasa lo mismo. Las investigaciones y los allanamientos se hacen mientras los personajes sospechados están en el poder. Brasil da clase de coraje cívico. Y toda esta sucia historia, sucia por el delito y el engaño a los ciudadanos y el robo de sus dineros, pero resplandecientes por que la justicia trabaja con independencia de cualquier otro poder y sólo obedece a la ley, toda esta épica judicial, empezó con un hombre: Sergio Moro. Luego siguieron mucho otros, pero el que dio el primer paso, sin pensar en su seguridad, en la de sus dos hijos o en la de su mujer, fue Moro. ¿Y quién es Sergio Moro? Nació en 1972. Se recibió de abogado en la universidad provincial de Marringá; master y doctorado en la universidad nacional de Paraná, estudios legales y sobre lavado de dinero en Harvard. Juez federal a los 26 años, en Curitiba, capital del estado de Paraná, frontera con Argentina y Paraguay. La cercanía, ¿podrá ayudarnos con la limpieza que nos es imprescindible, empezando por nuestro poder judicial? Un hombre, un hombre decidido, comprometido con la verdad, un hombre con valores y sin precio, un hombre con todo el coraje necesario para enfrentar un enorme y enquistado sistema de corrupción en las más altas esferas, puede. Un hombre así, puede. Otros se contagian y siguen. Que la onda expansiva de justicia brasileña nos alcance y finalmente nuestro poder judicial, haga JUSTICIA. Nos hace falta. Desesperadamente. Email

Pacificación Nacional Definitiva: DELITOS DE LA GUERRILLA

Pacificación Nacional Definitiva: DELITOS DE LA GUERRILLA: El editorial del 16 de mayo ("Del dos por uno a la infinita impunidad" ) es digno del mejor de los elogios. Su texto es por d...

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