miércoles, 16 de diciembre de 2009

SOBRAN DINOSAURIOS




Por el Dr. Gustavo Aramburu

Quizás escribiéndole una cartita a Papa Noel o a los Reyes, los argentinos podríamos pedirle algo que suena simple , un país normal.

En el seguramente, quienes rigen nuestros destinos, podrían mínimamente sentir o palpar lo que dice y siente el común de los compatriotas.

Los argentinos hoy están entre otras muchas cosas preocupados por una mutación del crimen, este se ha tornado mas violento, mas irracional.

Ha subido la leche, la carne, los peajes y hasta las taxis. Los colegios y las prepagas ya lo hicieron sostenidamente este año.

Una chica de 17 años terminó su fiesta de egresados en un hospital de Córdoba a raíz de un coma alcohólico que sufrió luego de haber participado de una improvisada competencia entre sus compañeros para ver quién ingería más tragos con tequila, consumiendo 18 medidas seguidas. La violencia juvenil, el alcoholismo y el embarazo adolescente, la generación ni ni , esa que sociológicamente ni trabaja ni estudia, son flagelos sociales diarios.

Seguramente hay dinosaurios en la Argentina, los hay y muchos, o acaso el discurso durante el conflicto del campo diciendo que un tipo que tiene una 4 x 4 y 100 hectáreas en Urdinarrain es la oligarquía vacuna, o que plantea un odio a los blancos como si este país en su inmensa mayoría no hubiese bajado de los barcos. Estamos en manos de dinosaurios, de uno y de otro lado.

Seguramente un discurso de que el gobierno es trosko leninista es pasible también de Jurasic Park o del Museo de la Plata.

La educación pública necesita algo más que discursos, y menos aun si estos siquiera se refieren a repetitividad, falta de vacantes en escuelas de zona sur, presupuesto de cooperadoras o de comedores escolares.

Había necesidad de traer otro tiranosaurio Rex, o con D Elia y Kunkel no alcanzaba.

Los dinosaurios distan de ser sensibles, asustan, son violentos y destructivos.

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