
ELECCIONES
Por Jorge Omar Alonso
El habitante medio argentino suele carecer de una mirada profunda para descubrir que los acontecimientos que en derredor suyo se suceden, están conduciendo a la Nación a situaciones perturbadoras y de difícil escapatoria. No obstante en las jornadas electorales se constituye en parte de la multitud votante, impulsado por esa ficción que se lleva a cabo cada cuatro años. Y allí va bastante aligerado de ideas
En épocas de consumismo, consume slogans y propagandas de ilusión electoral que les ofrecen esos vendedores de esperanzas, que proclamándose “servidores del pueblo” mostrándole “espejitos de colores”, lo que realmente quieren es servirse de aquel.
Son los políticos maniobreros de la màs dudosa moral; negociadores de cargos que movilizan a la masa urbana y la organizan como medios para sus fines, porque ellos son los negociantes encargados de mantener la ilusión democrática. Esto es lo que podríamos llamar el consumo electoral, el clientelismo que una sociedad instruida debería rechazar.
En “Años Decisivos” Oswald Spengler escribiò sobre esa època ordinaria de cada pueblo, en la cual no se piensa en educar a la masa con una cultura autèntica y donde debe regir la igualdad general, o sea que todo deberá ser igualmente de ordinario. En Argentina esta es la realidad; la mediocridad y el desinterés por la cosa pública es apabullante. No encontramos a ese hombre definido por Aristóteles como animal político, que vivía para la “polis” y en cuanto a que la “polis” vive en él.
Claro que los griegos veían en la política una parte importante de su vida, en ella veían su esencia. Por el contrario el hombre no-político era un “ilion, nuestro idiota. Y una multitud de idiotas no conforman una Nación. No encontramos en ellos razón ni ilustración. La ilustración y la razón de una Nación entera.
El concepto de Nación implica educación, instrucción: “Solo un pueblo instruido, en el concepto de cualidades como voluntad humana y conciencia de sí mismo, es una Nación; pero no lo es un pueblo por completo desprovisto de instrucción y, por lo tanto también carente de historia”(Carl Schmitt - Teoria de la Constitución – Alianza)
Es innegable no obstante que la participación popular en todas sus formas está en crisis. Dicha participación cuando interviene, lo hace solamente a partir del voto. De este modo se limita a otorgar su legitimación a unos candidatos, que solo ven su propia conservación y que conforman una clase política cada vez menos representativa.
La participación a través del voto que debería ser eficaz y libre, no lo es aunque se crea lo contrario. Ese votante está condicionado por su clientelismo. Su voto ha sido manipulado, distorsionado.
El voto constituye ese mecanismo ideal y la ùnica oportunidad de sacar a un mal gobernante sin derramar sangre escribió Karl Popper, agregando que el dìa de las elecciones deberìa ser menos una jornada en la que se legitimiza un nuevo gobierno, sino más bien, el dìa en que llevamos ante los tribunales de justicia al gobierno vencido.-
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