jueves, 6 de noviembre de 2008

ESPLENDOR

Comienzo del esplendor



Funesta semana para George W. Bush y los neoconservadores. En las elecciones más asistidas de los últimos años, ellos vieron derrumbarse el control que desde 1994 ejercía su partido Republicano sobre las dos cámaras del Congreso y el país.



El resultado electoral del 5 de noviembre trascendió como una fuerte censura a la invasión de Irak, y al desastre generado en la economía de la nación e internacional, esta acumulación de consecuencias llevó a la decisión del sufragio en contra de la dominación Republicana. Una gran derrota política de la dupla Bush-Cheney, de verdaderos terroristas como Richard Perle y Paul Wolfowitz y del sabotaje neoconservador-sionista, ejes de una aventurada política exterior de corte nazi. Estas fueron las bases que confirmamos el repudio popular mayoritario hacia la Casa Blanca y al Congreso, expresado en los sentimiento de las boletas electorales.



A diferencia de cuando Bush fue reelecto, en nada aventajaron las fábulas sobre la supuesta amenaza terrorista, amplificados generosamente por los medios de desinformación agrupados. Tampoco funcionó el fraude electoral, que en Florida del 2000 y nuevamente en Ohio del 2004 llevó a Bush a entrar ilegítimamente en la Casa Blanca.



Es verdad que se puede engañar a una parte del pueblo una parte del tiempo, pero no a todo el pueblo todo el tiempo. Y es que los análisis de estas elecciones revelan una indignación popular de los ciudadanos, no sólo hacia las mentiras y continuo chantaje en nombre de la "inseguridad de la nación" o el de la "guerra contra el terrorismo" para mantener a Bush en el poder, a las tropas en Irak y a los negocios de la guerra y el petróleo generando más patrimonio para grupos exclusivos.



Del mismo modo con respecto al desmantelamiento de las reformas sociales y las regulaciones a las corporaciones instauradas por Franklin Roosevelt, que por iniciativa de Ronald Reagan, se vienen generando hasta el día de hoy, como el desempleo, la decadencia de las escuelas públicas, la deplorable eficacia de los servicio de salud, el continuo empobrecimiento de los trabajadores en las clases medias y más humildes, la inmoral degeneración política y corporativa de Halliburton, Blackwater, etc., incluyendo a esa obscena aglutinación de la riqueza por una minoría.



Aunque el acto electoral expresó una rebelión civil contra este estado de circunstancias, sería incauto presumir que esta facción que hoy gobierna acepte su derrota con dignidad. El grupo neoconservador-sionista no se recuperará fácilmente del golpe sufrido en las urnas, mancomunado al fracaso mundial del neoliberalismo, y a su rebelión del presunto deseo de democratización colonialista del "Oriente Medio". A lo que se debemos añadir el reciente soborno de Wall Street, para su estabilidad de la declinante economía.



Sin embargo, la camarilla Republicana, continua consentida de "ignoradas prerrogativas" especialmente otorgados por el Congreso al Ejecutivo, siendo con estos poderes, capaces de tantear golpes de último momento.



El 4 de noviembre señalo el fin de esa organización anarquista y sus aspiraciones, y comienza el procedimiento a su inhumación en el campo de la democracia. Los demócratas, se obligarán a garantizar con actividades legislativas formidables, a un electorado más centrista, si es que anhelan a ratificar la victoria en estas elecciones presidenciales de 2008.



Al oír ese clamor de los votantes, que forzarán una expedita salida de Irak, de los grandes negociados de las guerras generado por la administración Bush y su totalitario grupo neoconservador –sionista el mensaje de los electores refuerza considerablemente la postura del grupo realista de la clase dominante, que se opone a la política exterior de Bush porque lleva al imperio al precipicio y, excepto en las industrias bélica y petrolera, reduce las ganancias de las corporaciones.



Saludos,

BetoMVit

No hay comentarios:

Publicar un comentario